En un procedimiento ordenado por la Justicia Federal, que incluyó cuatro allanamientos simultáneos en whiskerías y cabarets de Tunuyán, efectivos de la Policía Federal detuvieron a una mujer y dos hombres y a su vez liberaron a once mujeres que, según los federales, eran obligadas a ejercer la prostitución en esos locales.
El megaoperativo fue coordinado por la jueza federal Olga Pura de Arrabal y llevado a cabo por la División Delitos Federales Complejos de la Policía Federal, ya que el delito que se investiga es el de "trata de personas".
Entretanto, se informó que las tres personas detenidas tienen que ver con los locales donde se hicieron los allanamientos. En ese sentido, una fuente de la pesquisa indicó a Los Andes que "en estos momentos (por ayer a la tarde) se están tomando testimoniales para ver qué grado de participación pueden llegar a tener cada uno de los apresados".
El origen de la pesquisa, de acuerdo con lo que se pudo saber, tiene su génesis en una denuncia que hizo una chica que era obligada a "trabajar" en uno de los locales y que pudo escapar. A partir de su testimonio fue que la Justicia esperó el momento para llevar adelante los allanamientos, de los que participaron más de 20 efectivos de la Policía Federal y gente del Centro de Asistencia a la Víctima, que depende del Ministerio de Seguridad. Los mejores días para ese tipo de procedimientos son los fines de semana, y así fue que se hicieron entre las dos y las tres de la mañana de ayer.
"De acuerdo con la denuncia de la chica que pudo escapar, en esos sitios había muchas mujeres más que, como ella, vivían una situación de semi-esclavitud, ya que eran llevadas a los lugares de trabajo y luego trasladadas a habitaciones donde estaban hacinadas y sin contacto con nadie, ya que ni siquiera les dejaban tener celulares. Del mismo modo, los presuntos proxenetas se quedaban con los DNI de las víctimas y las amenazaban con que les harían daño a sus familias si no llevaban adelante lo que les pedían, que era ejercer la prostitución", indicó la misma fuente.
¿Menores?
Entre las once mujeres que fueron rescatadas de los cabarets, los pesquisas creen que hay dos chicas menores de edad; "pero como tenían un DNI falso en el que aparecían como mayores, se está investigando qué edades tienen, porque si son menores, el delito tiene una agravante", se explicó.
Entre las mujeres que quedaron a disposición de los encargados del Centro de Asistencia a la Víctima, había oriundas de San Juan, La Rioja, Mendoza "y otras extranjeras", aunque no se especificó de qué países eran.
En los más de los casos, las chicas manifestaron que llegaron al Valle de Uco con la promesa de trabajo y que una vez en el sitio se enteraron de qué tipo de "trabajo" se trataba. "Muchas de ellas son de condición humilde y con escasa instrucción", también especificó la fuente.
"Mediante un reclutador, se buscaba mujeres en estado de vulnerabilidad, se las engañaba y trasladaba a Tunuyán, para luego someterlas y explotarlas sexualmente, en lugares rurales hacinados y de difícil oportunidad de escape", según indicó la Policía Federal en un comunicado de prensa.
"Además de los apresados y de las rescatadas, los detectives secuestraron libros de administración y contabilidad, diversos registros escritos que se vinculaban con la actividad, habilitaciones municipales vencidas, registro de proveedores, registros de telefonía fija y aparatos celulares, profilácticos y artefactos de uso sexual, como así también un auto con pedido de secuestro", culminó el comunicado.