Los socorristas nepaleses rescataron ayer a más de 150 personas, entre ellas decenas de senderistas extranjeros en el Himalaya, donde el martes se produjo una tormenta de nieve que dejó una treintena de muertos.
Los socorristas nepaleses rescataron ayer a más de 150 personas, entre ellas decenas de senderistas extranjeros en el Himalaya, donde el martes se produjo una tormenta de nieve que dejó una treintena de muertos.
“Hemos progresado mucho hoy. Pudimos transportar sanos y salvos a 154 rescatados, entre ellos 76 extranjeros” declaró Ganesh Rai, el policía que coordinó el operativo de salvamento.
Los rescatistas hallaron además 23 cadáveres en el recorrido de trekking (senderismo de alta montaña) en la zona de los Annapurnas, y se teme por la vida de otros 5 que fueron arrastrados por una avalancha en su campamento base al pie del Dhaulagiri (8.167 metros). Además, 3 pastores murieron mientras vigilaban unos yaks.
El ciclón Hudhud que pasó por la costa oriental de la vecina India desencadenó fuertes nevadas durante el fin de semana, en plena temporada de senderismo.
Siete nepalíes, tres israelíes, tres polacos, un vietnamita y un eslovaco fueron rescatados sin vida, y bajo la nieve seguían sepultados cuatro canadienses y tres indios.
Veintiséis senderistas y guías -22 extranjeros- pudieron guarecerse en un refugio en Thorong High Camp, a unos 4.800 metros de altitud, dijo uno de ellos, un estadounidense, contactado por vía telefónica. El excursionista, Max Weinstein, explicó que tras abandonar su hotel a las 6.30 hora local del martes, empezaron su ascensión cuando empezó a nevar fuertemente. “No podíamos ver nada y pronto empezaron a caer grandes piedras”, contó.
Dos turistas israelíes, Yakov Megreli y Maya Ora, explicaron que pasaron toda la noche en un refugio precario. “Intentábamos no dormirnos para no sufrir una hipotermia. Era horrible” explicó Megreli, de 24 años.
En total, 168 senderistas extranjeros estaban registrados para un recorrido en la zona.
Además de los extranjeros registrados, las autoridades no excluyen que algunos nepaleses -que no tienen la obligación de registrarse- también se hayan visto sorprendidos por el mal tiempo.
Las personas ligeramente heridas recibieron atención médica en los hospitales locales, mientras que al menos 14 senderistas de Hong Kong e Israel que sufrían congelación fueron enviados por avión a Katmandú.
Además de las nevadas, el ciclón Hudhud también provocó lluvias torrenciales en el centro y el oeste de Nepal, sobre todo en el distrito de Gorkha, donde un francés de 67 años cayó en un río el martes mientras practicaba senderismo. “No es posible llevar a cabo búsquedas en el río Budhi Gandaki porque se ha desbordado”, dijo el jefe de la policía de Gorkha, Ramesh Thapa. Este senderista formaba parte de un grupo de diez personas que partieron para el famoso circuito del Manaslú, llamado así por el Monte Manaslú, la octava cumbre más alta del mundo. Ese circuito es utilizado por los senderistas que quieren evitar el de los Annapurnas, muy frecuentado.
En abril, una avalancha mató a 16 personas en el Monte Everest y provocó la interrupción de toda ascensión hacia la cumbre más alta del mundo, una decisión sin precedentes. Fue un duro golpe para el turismo nepalés, que depende fundamentalmente del senderismo y la escalada.
Crece la peligrosidad de los fenómenos naturales extremos
Ginebra. Con más de 22.000 muertos, las catástrofes naturales fueron menos cruentas en 2013, pero aumentan tanto el cambio climático como la gravedad de los fenómenos extremos, indicó la Federación Internacional de las Sociedades de la Cruz Roja y de la Medialuna Roja.
“El cambio climático provoca destrucciones de los medios de existencia y aumenta las vulnerabilidades. Los riesgos naturales son más frecuentes y extremos”, subrayó el secretario general de la Federación, Elhadj As Sy.
"Las tensiones que eso provoca en los sistemas sociales y económicos colocan al mundo en una nueva era de riesgos", subrayó.
El año pasado el tifón Haiyan, que afectó a la provincia de Leyte en Filipinas, en noviembre de 2013, fue el más catastrófico, dejando por lo menos 7.986 muertos.
Las inundaciones provocadas por la temporada de lluvias en India fueron la segunda catástrofe más mortífera, con un saldo de 6.054 muertos.
En total, la Federación (IFRC, por sus siglas en inglés) registra 22.452 personas muertas por catástrofes naturales en 2013, una cifra claramente más baja que el promedio anual de 97.954 muertos entre 2004 y 2013.
El peor año de esta década fue 2004, donde 242.829 personas murieron, principalmente por el sismo en varios países asiáticos, en diciembre de ese año, y el tsunami posterior en el Océano índico. El número de personas afectadas por catástrofes naturales - 100 millones, de las cuales la mayoría en Asia-, es la más baja de la década.
Pero el responsable del estudio, Terry Cannon, subraya que hay que seguir siendo prudentes en las comparaciones anuales y llama a observar la capacidad de los países para prepararse ante una catástrofe.
Sólo hubo 36 muertos en el ciclón Phailin en octubre pasado en India, pues miles de vidas fueron salvadas gracias a operaciones preventivas de evacuación en el marco de programas de reducción de riesgos. El fenómeno se repitió esta semana cuando ocurrió el ciclón Hudhud.
Los cambios económicos rápidos, el crecimiento de la población y la urbanización en países en desarrollo someten cada vez a más personas a los riesgos por catástrofes naturales. Los expertos advierten sobre la multiplicación de los fenómenos climáticos extremos con el calentamiento del planeta, subraya el informe.
Más allá de los planes para reducir los riesgos, los gobiernos y los servicios de ayuda deben hacer más esfuerzos para salvar vidas en las zonas peligrosas, remarcó el relator.
“La gran mayoría no muere en los desastres. Sufren a causa de los problemas de su vida cotidiana, sea la mala calidad del agua, la mala nutrición o los problemas de salud”, afirmó Cannon.
El informe calcula el monto de las destrucciones económicas provocadas en 2013 por las catástrofes naturales en 119.000 millones de dólares (94.000 millones de euros), una de las cifras más bajas de la década.
El relator dijo que en los países en desarrollo muchos de los medios de subsistencia perdidos no pueden ser calculados.
"Las casas de las ciudades, los barcos, las redes de los pescadores... no se miden en dólares, no están asegurados, no figuran ni siquiera en las estadísticas internacionales", explicó.