12 de octubre de 2026 - 12:50

Viajó en tren para comprar una MacBook Pro, pagó 1.400 euros y descubrió que la caja escondía dos paquetes de sal

El comprador abonó el dinero por transferencia bancaria inmediata en la estación tras aceptar la exigencia de no abrir el embalaje antes de pagar.

Un hombre de 51 años viajó en tren desde Agrigento hasta Palermo para comprar una computadora Apple de última generación por 1.400 euros. Sin embargo, al sentarse en una cafetería cercana a la estación para abrir la caja sellada, descubrió que en el interior solo había dos paquetes de sal.

La víctima había encontrado la oferta en una plataforma en línea, donde un particular anunciaba una Apple MacBook Pro nueva en su empaque original por 1.500 euros, un valor sensiblemente inferior a los 2.000 euros habituales de mercado. El dispositivo incluía además un recibo de compra de una tienda de electrónica que marcaba un desembolso reciente de 1.899 euros. Tras contactar al vendedor para confirmar el estado del equipo, el comprador propuso rebajar el monto a 1.400 euros y la contraparte aceptó sin dudarlo.

¿Qué excusas y condiciones puso el vendedor de la MacBook Pro?

Antes de viajar, el comprador consultó los motivos por los cuales el vendedor se desprendía de un equipo flamante y cerrado. La respuesta fue rápida: afirmó haber comprado el ordenador para aprovechar puntos de regalo acumulados que estaban por vencer en la tienda de electrónica. Alegó también que una amiga tenía interés en adquirirlo pero regresaría a Palermo recién en unos días, por lo que prefería cerrar la venta de inmediato.

Aunque el comprador planeaba pagar en efectivo tras inspeccionar el aparato, el vendedor impuso dos condiciones estrictas para verse en la estación central. “Le advierto que no puedo aceptar efectivo, solo una transferencia bancaria inmediata tras ver el producto empaquetado”, notificó al comprador. Asimismo, prohibió revisar el interior antes de la transacción: “No puede abrirlo antes de realizar la transferencia, porque si se arrepiente, el ordenador con la caja abierta perderá valor”.

¿Qué escondía la caja de la MacBook Pro y cómo simuló el peso el estafador?

El hombre acudió a la estación de Palermo y examinó el embalaje, que lucía nuevo, original y perfectamente sellado. Convencido por el aspecto exterior y la exhibición de la factura reciente, realizó la transferencia bancaria instantánea de 1.400 euros. Tras confirmarse el giro de los fondos, el vendedor le entregó la caja y se marchó con rapidez del lugar.

Con la caja en mano, el oriundo de Agrigento caminó hasta una cafetería próxima para desempaquetar su nueva adquisición. Al retirar el envoltorio descubrió el engaño: en lugar del ordenador portátil, halló dos paquetes de sal de mesa. El contenido sumaba poco menos de dos kilos, la medida exacta calculada por el estafador para replicar con precisión el peso del ordenador.

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