7 de junio de 2013 - 11:13

El reportero de las estrellas

León Balter (84) empezó su carrera en los ‘40 en Los Andes. Después se mudó a Hollywood, donde entrevistó a unas 500 figuras del espectáculo.

Ahora reside en Buenos Aires, pero durante gran parte de su vida vivió en California (EEUU), cerca de Hollywood, donde llegó a entrevistar a no menos de 500 figuras del espectáculo, desde John Wayne a Al Pacino y Clint Eastwood. Es León Balter, quien el 17 de junio cumplirá 85 años de edad y 70 en el periodismo.

En la actualidad, este veterano escriba sigue trabajando. Tiene una agencia, Hollywood-Latin American Press, con dos periodistas destacados en la Meca del cine que le envían los materiales que producen y él los traduce y los adapta al gusto del público local, para ser finalmente publicados en el diario Popular, de Buenos Aires.

Este legendario hombre de la prensa del espectáculo llegó a ser miembro de la influyente Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood, que entrega anualmente los premios Globo de Oro.

Balter, nacido en San Juan pero mendocino por adopción, hizo sus primeros apuntes periodísticos en 1943, cuando tenía 15 abriles y poco sabía del oficio. “La nota con la que debuté me la pidió el entonces el jefe de Deportes, Miguel Páez Herrero. Fue para cubrir un partido de hockey sobre patines que se realizaba en la recién pavimentada calle Mitre, en la esquina con Godoy Cruz. No me fue bien y la tuve que rehacer tras recibir las indicaciones de Miguel”, contó León, de visita en

Los Andes

.

Balter, con el paso del tiempo, fue muy amigo de Páez Herrero y, cuando vivía en EEUU, intercedió ante un senador norteamericano para que su gobierno intensificara la búsqueda del avión TC-48 de la Fuerza Aérea Argentina, perdido en 1965 en Costa Rica cuando volaba al país del Norte en viaje de instrucción. En el cuatrimotor militar -que nunca fue hallado- iba el cadete recién egresado Enrique Miguel Páez, hijo del antiguo jefe de León.

-¿Siguió colaborando en Deportes?

-Sí, los fines de semana me encargaban fútbol de la división ascenso. Eran partidos con poco público, en las canchas de Palmira, Leonardo Murialdo, San Martín y otras que ya no me acuerdo.

-¿Y cómo continuó su tarea en Los Andes?

-Un poco más grande estuve en Corrección, que estaba en el taller de impresión (en esa época ubicado sobre calle Primitivo de la Reta). Posteriormente ascendí a cronista, cuando el secretario de redacción era un señor Solanes. Al irme a vivir a Buenos Aires empecé a trabajar en el diario El Mundo, haciendo notas de fútbol y también escribí para Crítica y Noticias Gráficas, todos desaparecidos.

-¿Cuándo se fue a EEUU?

-En 1955. Por aquellos años volví a tomar contacto con Los Andes a través del secretario de redacción, Patricio Vacas. Aunque en California trabajaba en un banco, allí empezó mi carrera en el mundo del espectáculo para distintos medios.

Balter contó también que conoció mucho al ex subdirector de este diario, Antonio Di Benedetto. “Fue mi gran amigo y lamenté mucho su muerte” (ocurrida en 1986).

Nuestro entrevistado residió en forma continua en Norteamérica hasta 1983. Desde ese año hasta 2000, iba dos o tres veces a Los Ángeles para no perder la condición de integrante de la organización de prensa de Hollywood, vínculo que se cerró en 1998.

-¿Cuántas entrevistas hizo como cronista de cine?

-Alrededor de 500, a figuras como: John Wayne, Kirk Douglas, Frank Sinatra, David Janssen, Marlon Brando, Cantinflas, Maurice Chevalier, Cary Grant, Paul Newman, Jack Nicholson, Gregory Peck, Elvis Presley y Bruce Willis. También conversé con los directores John Houston, David Lean, John Ford, el indiscutible número 1, y Alfred Hitchcock. Y con los italianos Federico Fellini y Bernardo Bertolucci. Ah, también estuve con los Beatles.

-¿Cuál fue la nota más difícil de conseguir?

-Con el maestro del suspenso, Hitchcock, porque cuando lo intenté ya no daba reportajes debido a que estaba dedicado a cuidar a su esposa enferma, y además él ya estaba muy grande (murió en 1980). Tras varios rechazos, un día, cuando menos lo esperaba, me llamó Nadia Bronson, su secretaria, para decirme que la cita estaba concedida. Me otorgó un tiempo generoso. Murió cuatro meses después. Lo primero que me dijo cuando me atendió fue: ‘Así que tú eres argentino, el país de la buena carne’”.

La exitosa trayectoria de Balter también supo de fracasos. Una de sus mayores frustraciones resultó no haber podido estar frente a Marilyn Monroe. En diversas ocasiones intentó que la gran diva del cine lo recibiera pero siempre existía algún problema para que no se concretara el encuentro. Finalmente se fijó la reunión para el 8 de agosto de 1962, pero el 5 de ese mes la glamorosa rubia moría tras tomar una dosis excesiva de barbitúricos.

Tampoco pudo llegar al escurridizo James Cagney, que le había concedido la entrevista pero a último momento cambió de opinión y lo dejó sin la nota.

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