Y sí, todos los años el mismo destino: tener la voluntad de medirse y no lograrlo. Para caminar derecho al día siguiente, lo primero es dejar de comer y lo segundo es intentar con alguno de estos ingredientes. No hacen milagros pero… todo es posible en Navidad.
Cuesta al paladar su sabor algo áspero, pero es un gran aliado: alivia los cólicos, el estreñimiento y los espasmos. Eso sí, hay que tomar bastante: al menos, uno después de cada comida. Después de la cena navideña, medio litro no estaría mal.
Es una gran purificadora del tubo digestivo. Comer algunas rodajitas como entrada acelera la digestión; comerla después quita esa percepción horrenda de sentir que reventás, elimina los gases y la acidez.
Semillas de hinojo
Hay que masticarlas una vez que ya te comiste todo, apenas una cucharada y media. Inhibe los espasmos, alivia las náuseas y ayuda al proceso digestivo. De saborcito anisado, se suele ofrecer con este fin en restaurantes hindúes.
Té de jengibre
Se prepara muy fácil: hay que rallar la raíz en el momento, incorporarla a una taza de agua hirviendo y dejar infusionar. Calma náuseas y acidez. Podrías reemplazarlo por un vaso de Ginger Ale, pero no te aconsejamos más burbujas.
Jugo de aloe vera (sábila)
Desintoxicante y anti-inflamatorio, es de gran ayuda para revertir esa sensación de fuego en tu estómago. Pero ojo con abusar: se trata de un purgante bastante fuerte y no querrás recibir 2012 en el baño.
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