El primer ministro británico, Boris Johnson, aceptó ayer la prórroga flexible hasta el próximo 31 de enero como máximo que le dieron sus socios europeos para concretar el Brexit. Pero en una carta remitida al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, subrayó que no aceptará nuevas prórrogas.
En su misiva, Johnson señaló que la nueva prórroga, la tercera, le fue "impuesta" a su gobierno "contra su voluntad" y que él considera que es "dañina para nuestra democracia y para la relación entre nosotros y nuestros amigos europeos".
El ministro aclaró que aunque no tratará de "perturbar deliberadamente" el funcionamiento de la UE en los meses adicionales en que Reino Unido siga siendo miembro, continuará protegiendo los intereses de su país, "incluido en la toma de decisiones de la UE".
Por otra parte, Johnson le dijo a Tusk que le hubiera gustado que el Parlamento hubiera ratificado el acuerdo alcanzado hace dos semanas. "Desgraciadamente, me temo que este Parlamento nunca lo hará mientras tenga la opción de seguir demorándolo", afirmó.
Por ello quería convocar a elecciones generales anticipadas para lograr un “nuevo Parlamento que sea capaz de resolver la cuestión conforme con nuestras normas constitucionales”.
Sin embargo, el Parlamento británico rechazó ayer convocar unas elecciones generales anticipadas el próximo 12 de diciembre. El Gobierno necesitaba el respaldo de dos tercios de la Cámara de los Comunes (al menos 434 votos) para sacar adelante la iniciativa, pero sólo obtuvo 299 votos a favor por 70 en contra.
Johnson anunció que reclamaría a sus socios europeos que dejaran claro que “una prórroga adicional después del 31 de enero no es posible”.
Según Johnson, aún queda "mucho tiempo" para que el acuerdo sea ratificado y para evitar que la Cámara de los Comunes "amplíe nuestra permanencia una y otra vez". La confirmación por parte de Johnson de que acepta la prórroga abre el procedimiento escrito necesario para que se formalice.