Arranca el año escolar y quizás son muchos los que desean que el fin de semana se haga eterno. El ciclo lectivo ya nos toca los pies y nos invita no solo a madrugar y regresar a la rutina, sino que a varios les toca dar sus mesas de exámenes.
Arranca el año escolar y quizás son muchos los que desean que el fin de semana se haga eterno. El ciclo lectivo ya nos toca los pies y nos invita no solo a madrugar y regresar a la rutina, sino que a varios les toca dar sus mesas de exámenes.
Mesas de las cuales dependen para avanzar en su vida escolar. Febrero suele ser el mes de evaluaciones y nivelaciones para determinar si el chico pasa o no de año.
Un buen rendimiento académico depende de muchos factores, algunos propios del individuo, otros externos a él. En primer lugar, Virginia González -psicopedagoga- recomienda observar los factores ambientales y personales que favorecen u obstaculizan el estudio.
¿De qué se trata esto? "El lugar donde se estudia, la iluminación y ventilación, el tener el material a mano y sentirte bien física o anímicamente influyen al 100% en la predisposición para estudiar".Así, el descanso y la alimentación son esenciales.
Por otro lado es muy importante el sitio de estudio. Pues aquí van algunas recomendaciones.
Es importante utilizar siempre el mismo espacio físico, trabajar sobre una mesa o un escritorio y sentarse en una silla cómoda, tratar de estudiar con luz natural poniéndose cerca de una ventana, tener a mano todos los materiales (libros, cuadernillos, fotocopias, etc.), evitar ruidos o elementos distractores, y que nunca falte un diccionario, entre otros aspectos.
Otra cuestión, dice González, es la organización. "Estando ya motivado, contando con una buena salud y un sitio cómodo, es importante la organización del material de estudio y del tiempo que disponga para trabajar.
Un grave error que se comete con frecuencia es el mal manejo de los tiempos de estudio". Ante esto, lo que propone la profesional es comenzar poniendo metas pequeñas, alcanzables.
Al momento de estudiar se debe tener en claro qué tipo de memoria funciona mejor, "esto podría facilitar la tarea y lograr mejores resultados", analiza Natalia Barrera, decodificadora de síntomas.
Quien agrega que “hay personas que son más auditivas: necesitan leer los resúmenes y escucharse para lograr interpretar mejor los conceptos e incorporarlos. Otras son visuales: realizan gráficos, usan resaltadores, les ayuda a incorporar mejor la información y a la hora de recordar lo que estudiaron visualizan el resumen o el gráfico. Y, por último, hay aquellas que necesitan incorporar los conocimientos a través de las emociones, imaginar una historia y meterse en el personaje”.
Estos primeros meses del año son momentos de mucho estrés. Quizás, algunos chicos no lo expresen pero en su interior las cosas se viven de otra manera.
Durante esta época, comenta Barrera, “hay nervios, cansancio, irritación, mal humor porque de los resultados de esos exámenes depende el año lectivo”.
Y es tanta la presión que hasta aparecen pensamientos negativos: creer que no va a poder o que le va a ir mal y esto lo paraliza al momento de rendir. Puede que la mirada del maestro o la de sus padres, demasiados severos y exigentes, también lo paralicen.
Hay organismos que asimilan las situaciones estresantes con mayor facilidad que otros, "la mejor manera de prevenirlo y combatirlo es dormir entre 7 u 8 horas, alimentarse bien, realizar actividad física y continuar teniendo vida social. Otro error que comete el estudiante muchas veces es destinar toda su jornada al estudio. Incorrecto, las 24 horas del día deben distribuirse en diversas actividades", añade González.
Por su parte, Barrera afirma que “para evitar los nervios previos a los exámenes, lo mejor es sentirse seguro: no se puede pretender aprobar un examen si no se ha estudiado”.
El momento de cursado o de clases particulares es crucial ya que si se prestó buena atención durante esas horas, el trabajo está hecho, solo queda fijar ideas.
El rol de los papás
Los padres en la mayoría de los casos son el sostén, el marco de referencia y quienes motivan a los chicos.
Para Barrera, "los niños aprenden y copian las conductas de los padres, no se le puede pedir a los hijos que les guste estudiar y leer, cuando los padres no tienen el hábito de la lectura, si queremos que los niños tengan hábitos de responsabilidad y motivación es esencial que los padres enseñen con el ejemplo más que con las palabras".
Los progenitores tienen el rol fundamental de generarles seguridad y confianza a los hijos, “si los padres utilizan un lenguaje más positivo a la hora de motivar a los hijos para que aprueben exámenes, los niños se sienten menos exigidos y eso baja muchísimo el estrés”, comparte la especialista.
"La mirada de los padres es fundamental, la aprobación de los padres les genera mayor seguridad en sí mismos", asegura la decodificadora.
Mientras que González afirma que los padres deben acompañar: “El poder escuchar sus necesidades educativas, el contenerlos en períodos de estrés y reprenderlos u orientarlos cuando parecen perder el rumbo”.
La confianza es un papel esencial a la hora de rendir un examen. Necesitamos alimentar esto en nuestros jóvenes para que aprendan a creer en sí mismos y valorarse.