10 de junio de 2014 - 00:00

Reflexiones sobre las elecciones en la Universidad Nacional de Cuyo

1- Cerca de 36.000 electores de la comunidad universitaria de la UNCuyo, decidirán hoy, 10 de junio, a través del voto directo, secreto, universal y obligatorio, quienes ejercerán el gobierno de la Universidad en los próximos años. Están en juego principalmente los cargos de Rector y Vicerrector, Decanos y Vice-decanos, y los miembros integrantes del Consejo Superior Universitario.

2- La elección asegura los tres presupuestos esenciales e institucionales de la vida universitaria: el gobierno tripartito de la Universidad (docentes, egresados, y estudiantes); la autonomía universitaria y la autarquía financiera, consagrados por los art. 1º, 20 y 29 del Estatuto Universitario y garantizados por el art. 75 inc. 19 de la Constitución Nacional.

3- Cualquiera fuere el resultado final del acto eleccionario, todos los candidatos de las cuatro listas contendientes y oficializadas, conciben y creen, tal como lo establecen las reglas estatutarias, que la educación universitaria es un derecho humano y un bien público y gratuito. Es a la vez una obligación estatal ineludible tendiente a fortalecer la inclusión social, la igualdad de oportunidades y posibilidades, sin discriminación ninguna, favoreciendo la construcción ciudadana "en el ejercicio pleno de principios y valores democráticos".

4- La formación de nuevas generaciones, para cumplir tan nobles fines, no puede desenvolverse en un ámbito de precariedad presupuestaria o incertidumbre social, tanto más si los desafíos de los cambios tecnológicos impulsan a concebir nuevos escenarios frente a la globalización del conocimiento. Tanto la investigación científica como el desempeño docente, deben estar enlazadas -y nunca separadas- para contribuir no solo a la formación de profesionales, sino a la vez promover condiciones para el bienestar de la sociedad y el progreso material e intelectual.

5- Es de esperar, que el futuro gobierno de la Universidad priorice no solo la excelencia académica, sino también el éxito de los estudiantes en la culminación de sus estudios, y que ponga especial atención en tres temas: la cultura de los educandos; la extensión universitaria y la gestión económica.

6- La educación superior debe paliar un déficit cultural. Estoy convencido que la enseñanza universitaria debería tener una mirada interdisciplinaria, promoviendo el logro activo del pensamiento crítico y el desarrollo positivo de los derechos humanos como eje central de la evolución humana.

7- Cultura, decía Ortega y Gasset, es la que nos salva del naufragio vital, la que permite al hombre vivir sin que su vida sea tragedia sin sentido o radical envilecimiento. El hombre pertenece consustancialmente a una generación y toda generación se instala no en cualquier parte, sino muy precisamente sobre la anterior. Esto significa "que es forzoso vivir a la altura de los tiempos, y muy especialmente a la altura de las ideas del tiempo". La Conferencia Mundial de Educación Superior (UNESCO, París, 5-7-2009) señala (punto 3) que las instituciones de educación superior deben propender al logro del desarrollo, la paz, el bienestar y los derechos humanos, contribuyendo (punto 4) a la educación de ciudadanos éticos comprometidos con la construcción de la paz, la defensa de los derechos humanos y los valores de la democracia.

8-  En la relación entre Universidad y Sociedad, esta última necesita profesionales y científicos altamente capacitados que vinculen sus conocimientos con las necesidades colectivas, en pos de una sociedad más justa y menos desigual. Por su parte, la Universidad no puede ser un claustro encerrado en si mismo, sino una institución social que entienda y atienda las demandas sociales que integran su visión integral de estudios. Que este atenta a los cambios y necesidades del medio social en que se desarrolla. La explosión de los conocimientos en todos los ámbitos, no puede poner en crisis la capacidad universitaria de dar respuestas a las demandas sociales.

9- Los vínculos de colaboración recíproca entre Sociedad y Universidad no debe colocar a esta última subordinada a intereses bastardos y egoístas. Al aportar sus conocimientos, los nuevos compromisos deben tener como objetivo el logro del Bien Común. Estos nexos sociales, permiten contraer a la Universidad, además de su responsabilidad institucional, una responsabilidad social. Pero además, en la dinámica de esa actividad, la Universidad realiza la mejor extensión universitaria: participar positivamente en la construcción social de los conocimientos.

10- La gestión universitaria debe propender a que los universitarios trabajen orgánicamente en equipos multidisciplinarios y no en compartimientos estancos. Contribuye a ello la creación de nuevos escenarios tecnológicos y cibernéticos que originan a su vez nuevos modos de pensar e introducen cambios significativos en el quehacer académico. Por último, la autarquía financiera y concretamente la gestión económica no debe impedir que, (frente a la inflación y las crecientes necesidades de las facultades, institutos y actividades administrativas y de mantenimiento), la Universidad exija mayores fondos no solo para el logro de la estabilidad presupuestaria sino además para atender a las remuneraciones adecuadas, que hacen a la dignidad de docentes y no docentes.

Las opiniones vertidas en este espacio, no necesariamente coinciden con la línea editorial de Diario Los Andes.

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