Con mujeres trasnochadas,
Con sus largas madrugadas.
Con amores bajo el puente,
Con cirujas y docentes.
Córdoba va, Córdoba va...
Con mujeres trasnochadas,
Con sus largas madrugadas.
Con amores bajo el puente,
Con cirujas y docentes.
Córdoba va, Córdoba va...
Esta es una estrofa de la canción que los cordobeses entonan casi al modo de un himno provincial. Cantan llenos de orgullo su estribillo: Córdoba va. Y Córdoba fue, durante cuatro días del pasado marzo, la anfitriona del VIII Congreso Internacional de Lengua (CILE).
Durante esos días, lingüistas, docentes, periodistas, estudiantes, y público en general llegaron de distintos puntos del país y de otros países de habla hispana para poner en el centro “el futuro del español” y pensar juntos un plan de desarrollo y promoción de nuestra lengua.
La presencia de los Reyes de España, el presidente Macri, Mario Vargas Llosa y otras importantes personalidades abrieron el encuentro y dieron un marco de fraternidad.
Toda la ciudad se llenó de congresales anhelantes de asistir a las temáticas propuestas.
El Teatro del Libertador San Martín recibió en su bellísima sala a los más importantes oradores: Mario Vargas Llosa, Mempo Giardinelli, Joaquín Sabina, Alejandro Dolina, Cristina Bajo, Teresa Andruetto, y otros tantos escritores e investigadores de lujo, quienes dieron, cada uno con su estilo, un aporte sobre el español como lengua.
Las conferencias también tuvieron lugar en el Teatro Real, en la Ciudad Universitaria y en distintas salas de las Facultades de la ciudad.
Todos los espacios contaron con jóvenes que estuvieron trabajando en la organización de cada encuentro quienes indicaban con total cordialidad, lugares y cualquier dato que se necesitara.
Se contó con colectivos especiales que trasladaban a los asistentes cómodamente desde el centro hasta la ciudad universitaria.
Este espacio se colmó cada noche de música y humor. La presencia del grupo Les Luthiers provocó risas que distendieron en ámbito académico. Y el hecho se repitió cada noche con lo mejor del folklore cordobés y nacional, con humor local, y el infaltable cuarteto que hizo que la ciudad bailara al ritmo de sus cantantes.
Distintos ejes tuvo el encuentro, pero sobre todo, educación y tecnología, en un diálogo tan profundo como amable, ganaron protagonismo en la preocupación de los asistentes.
La ciudad toda se llenó de palabras y versos, encuentros y presentaciones de libros a través del Festival de la palabra que se desarrolló en el marco del CILE con propuestas muy interesantes.
Es la primera vez que un país es dos veces anfitrión. Y fue el nuestro. Y fue en Córdoba.
El español, segunda lengua más hablada en el mundo (utilizado por más de 570 millones de hablantes) deberá lograr liderazgo en la ciencia. Con esa inquietud volvimos a las aulas a enseñar nuestra Lengua en estos tiempos de vertiginosa tecnología.
La llamaremos español o castellano, lo discutiremos nuevamente en otro encuentro, pero como sea, rescato la idea de volver a revalorizar Lengua en la escuela como objeto de estudio para que nuestros niños y jóvenes sean dueños de la palabra que distingue y enaltece al ser humano
El CILE ha sido un tiempo de encuentro para reflexionar sobre el futuro del español pero sobre todo ha sido un espacio para borrar fronteras y sentir que la lengua nos une más allá de los límites geográficos o ideológicos.
Me sumo a las numerosas felicitaciones que estimo habrán recibido los organizadores del congreso quienes seguramente, como dice su canción “Contra vientos y mareas, contra lluvias y peleas, con los dientes apretados”, lograron esta vez, realizar el sueño, lograron realizar el evento más importante que tenemos para celebrar nuestro idioma.