18 de septiembre de 2013 - 23:43

Recuerdos de la avenida Emilio Civit

El autor de la nota, vecino por décadas de la avenida Emilio Civit, nos cuenta sus vivencias en la misma, de acuerdo a los recuerdos que se mantienen en su memoria.

Nuestra provincia luce, como vía directa al parque Gral. San Martín, la Av. Emilio Civit, que nace en Belgrano y finaliza en Boulogne Sur Mer, frente a los Portones, con una extensión de siete cuadras. Es recordada por los turistas que la transitan para efectuar los paseos a la 5ª Sección, el Parque, el Zoológico y el Cerro de la Gloria.

Tal avenida fue creada en el año 1896 por iniciativa del entonces ministro de Hacienda del gobierno de Mendoza, don Emilio Civit, y es considerada en la actualidad una de las avenidas con mayor tránsito de peatones y automotores de la provincia.

Fue originalmente llamada Prolongación Sarmiento y recién por ley 953 del 9 de junio de 1932 se denominó Emilio Civit.

Era asiento de antiguas residencias de diferentes estilo, algunas señoriales en los comienzos del siglo XX; la mayoría casonas muy amplias que en la actualidad son ocupadas por grandes empresas, institutos, profesionales, colegios y oficinas comerciales, que también han contribuido a un mayor tránsito.

Contrariando, además, sabias y respetables ordenanzas municipales para conformar a intereses políticos y económicos sectoriales, ya que desde mediados del siglo pasado se dispuso la autorización para la construcción de edificios de propiedad horizontal que afectaron seriamente el aspecto edilicio de la avenida, que antes sólo tenía residencias como, por ejemplo, la de los Arenas en la esquina de Civit y Boulogne Sur Mer, que por suerte fue salvada por una medida gubernamental.

En los últimos treinta años desaparecieron pequeños comercios que sirvieron a las familias hasta la llegada de los supermercados. Recuerdo los últimos que fueron desapareciendo del barrio, como el almacén "Matienzo" de don Jacinto Sánchez, en la esquina de Tiburcio Benegas, que atendía a numerosas familias que compraban con las viejas libretas de tapas negras y los pagos se hacían mensualmente.

O la peluquería de damas "Alberto" en la casa de familia de Civit 80. También la popular despensa "Namur", atendida por su dueño, cordial comerciante, en la esquina de Rodríguez, con muy buen surtido de embutidos que, entre otros, acreditaba la calidad del jamón crudo, el cual atraía a clientes de todo el centro, especialmente los sábados.

A una cuadra hacia al oeste atendía el surtidor de nafta de un amigo del barrio de apellido Pacheco. También merece mención la heladería de los Soppelsa que construyeron su edificio en Emilio Civit y Belgrano, ya que anteriormente giraba como heladería Chini y Soppelsa.

Motiva esta carta el que los otros días, paseando por nuestra tradicional avenida, pude observar lo que está perdiendo de belleza y ordenamiento por la creciente autorización municipal para la instalación de carteleras, letreros y posters en los frentes de numerosas tradicionales viviendas en reparación o en cierres de nuevas edificaciones, sin retirar las viejas carteleras de hierro de propiedad de la Municipalidad de la Capital. Adefesios que afectan y entorpecen a los peatones en su paso por las veredas.

Se puede tomar como ejemplo la cuadra de Olascoaga a Martínez de Rozas en la mano izquierda, donde en gran parte las viviendas están tapadas con letreros de diferentes medidas. Algunos ocupan el frente de una casa, otros reducen el espacio para transitar a pie y han afectado la tradicional belleza por una vista de postales comerciales con confusas leyendas, colores y figuras que transforman la imagen de buena parte de la ciudad turística que queremos "vender" .

También la falta de vigilancia policial ha permitido que cómodos conductores ocupen veredas y puentes como estacionamiento de sus vehículos, molestando al peatón por la incomodidad que provocan al transitar.

En muchas casos hay que bajar a la calle con riesgo para poder pasar, cosa que pone en peligro especialmente a las señoras y niños, e incluso a los numerosos paseantes que visitan nuestro parque, vecinos, estudiantes, hinchas de fútbol que van y vienen del estadio Malvinas Argentinas, la gente que participa anualmente de la Fiesta de la Vendimia y los peatones que habitualmente visitan el Parque.

Está desapareciendo, en gran medida, el cuidado del orden, vigilancia y servicios regulares que se prestaban en tiempos pasados a la tradicional avenida, lo cual se extendió a toda la Quinta Sección, constituyéndose la Emilio Civit en la columna vertebral de esa bella zona.

Por eso es que lamento que la construcción de 7 u 8 edificios de propiedad horizontal ha producido un desequilibrio en la línea edilicia de la avenida, puesto que no se respetaron, en su momento, las ordenanzas municipales que prohibían su construcción. No atendieron las quejas de los vecinos, ni la observación de respetables profesionales, ni las documentadas críticas y reflexiones de los más importantes medios de difusión.

Así, con muchas de las obras autorizadas, triunfaron los intereses políticos y económicos más bochornosos. Autorizaciones contrarias a las disposiciones legales de esos años, que perjudicaron seriamente la mencionada residencia de los Arenas, o de Regueira Suárez o la que en el año 1943 construyó Antonio Huespe, esa hermosa casona con aires palaciegos en la esquina de Civit y Boulogne Sur Mer frente al parque Gral. San Martín.

La misma que en el año 1998 sus herederos vendieron a la Bodega Salentein para su administración y el consulado de los Países Bajos.

A esa importante vivienda se la conocía, informalmente, hace cincuenta o sesenta años, como la "Casa del Maestro" porque se decía que el propietario se dedicaba en esos años a "comprar" el sueldo de los maestros que el gobierno de la Provincia les pagaba con atrasos de hasta 10 meses. Entonces, para obtener el dinero de inmediato, los maestros transferían el derecho a cobrar su sueldo pagando con descuentos en el mismo.

Un ejemplo del antiguo respeto a las ordenanzas de la Municipalidad de Mendoza fue la construcción del edificio de la actual Radio Nacional en el número 460 de Emilio Civit, con líneas que no alteraban las residencias.

Obra realizada por la empresa Diario Los Andes, en el año 1940, cuando obtuvo la concesión de las ondas LRM y LW2 origen de la entonces Radio Aconcagua y que el 1 de setiembre de 1953 pasó al dominio de Radio del Estado, nombre que la Revolución Libertadora cambió a Nacional, el que aún conserva.

También, a pesar de las críticas anteriores, debemos reconocer que en algunos casos se respetaron numerosas casas construidas en el último medio siglo que han embellecido la avenida más ancha de nuestra Capital.

No se puede dejar de hacer referencia a la peligrosa inseguridad que en los últimos años sufrimos y que ha obligado a los vecinos de nuestra avenida a proteger sus viviendas, afectando las bellezas de sus frentes y jardines colocando rejas que prácticamente uniformaron el frente de casas antiguas y modernas, de las cuales muchas poseen decoraciones, alegorías y monumentos que ahora no lucen y se pierden al no poder apreciarlos, privándonos de conocer bellezas que son un orgullo.

En síntesis, entiendo que es una obligación de los vecinos, los transeúntes, los conductores de vehículos y el gobierno municipal, cuidar el orden y respetar el paisaje de tan admirable vía pública, evitando dañar este paseo obligado entre la plaza Independencia y nuestro Parque.Avenida que es una de las postales más genuinas de nuestra provincia.

Como mendocinos nos sentimos orgullosos de contar con esta histórica avenida, que es conocida como referencia de nuestra provincia en la Argentina y en muchos países del mundo.

Las opiniones vertidas en este espacio no necesariamente coinciden con la línea editorial de diario Los Andes.

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