15 de septiembre de 2016 - 14:00

Rats, el documental de terror que estremece en el festival de Toronto

El filme ha sido calificado de “asqueroso, atemorizante, oscuro e incómodo”. Enterate por qué

Ratas descuartizadas, diseccionadas, decapitadas y apaleadas: el documental de terror "Rats", del director de "Super Size Me", Morgan Spurlock, puso a prueba la tolerancia -y el sistema digestivo- del público del Festival de Cine de Toronto(TIFF), donde tuvo su estreno mundial.

"Tengo una verdadera historia de amor con las películas de terror. Amo la forma en la que te hacen sentir, pensar, ponerte incómodo", confesó Spurlock el miércoles por la noche al presentar su film al público y al que, a falta de adjetivos pertinentes, describió como "ratástico".


Repleta de acciones fuera de campo, carnicerías en primer plano, música que pone los pelos de punta, un meticuloso trabajo de sonido e iluminación y apariciones sorpresivas -de ratas, claro- "Rats" está más cerca de cualquier película de terror de las llamadas "torture-porn" (porno de torturas) como "Hostel" que del documental clásico.


Estrenada en la sección "Midnight Madness", la más radical del TIFF, destinada al cine de horror, fantástico y de suspenso, la audacia de la apuesta de Spurlock no sorprende si se tiene en cuenta que para su película más conocida hasta la fecha, "Super Size Me" (2004), se dedicó a comer en McDonalds durante un mes para analizar el impacto de las comidas rápidas en su salud.

Según contó Spurlock, su idea fue hacer un "documental de terror", es decir, "un documental que fuera tan asqueroso, atemorizante, oscuro e incómodo como una película de terror".


Y así es como empieza la película: Ed Sheehan, un especialista en plagas que lleva combatiendo las ratas en Nueva York desde hace 40 años, desciende a un sótano con goteras y luces que titilan donde, linterna en mano, busca roedores por sus oscuros pasillos.

Diabólicamente inteligentes

Seguro de la importancia de la faena a la que se enfrenta todos los días y con un hablar pausado y solemne, el desratizador Sheehan funciona como un maestro de ceremonias, casi un superviviente, que va introduciendo los distintos capítulos de la película con sus conclusiones sobre los roedores, a los que considera "diabólicamente inteligentes". Y resume: "Nadie quiere hacerlo. Yo lo hago".

Desde los especialistas en control de plagas que recorren las calles de Manhattan con sus alumnos pateando bolsas de basura para provocar estampidas de ratas hasta los científicos especializados en biología evolutiva que diseccionan roedores en la Nueva Orleans post huracán "Katrina" para detectar enfermedades, "Rats" sigue de cerca a distintas personas que encuentran en las ratas su modo de vida.

Y no se ahorra ningún detalle en el proceso: desde cada uno de los parásitos y gusanos que salen de los estómagos de los animales en los laboratorios hasta las ratas congeladas de principios del siglo pasado guardadas en cámaras mortuorias refrigerantes para estudiar su evolución -entre ellas un espécimen especialmente grande, del tamaño de un pequeño gato-, el film se regodea en cada uno de los aspectos más repugnantesde estos animales odiados por el hombre.

Salvo, quizá, por un camboyano que se gana el pan comprando ratas por kilo, las mete vivas en enormes jaulas y luego las vende en la frontera con Vietnam, donde una anciana sonriente las ahoga en cubos de agua, las pela, las pica y las fríe hasta convertirlas en un plato bien presentado con tomates y hojas de lechuga a un costado.

En India, Spurlock acompaña en sus rondas nocturnas a un grupo de hombres que lucha contra la leptospirosis retorciendo los cuellos de los roeadores a mano ("para que no salpiquen sangre") y visita el templo hindú de Karni Mata, donde unas 35.000 ratas son veneradas como humanos reencarnados y sus cuidadores les dan de comer de la mano.

"Le tengo mucho más miedo a las ratas después de hacer esta película que antes, porque ahora soy mucho más consciente de las enfermedades que transmiten, del impacto que pueden tener sobre mí y de lo rápido que evolucionan", afirmó Spurlock, quien contó que junto con su equipo se metieron en las alcantarillas de París a filmar "con ratas saliendo de todas partes".

El director de "Super Size Me" aseguró que nadie de su equipo fue mordido ni atacado por un roedor durante el rodaje, aunque algunas de ellas les caminaron por el cuerpo varias veces. Preguntado sobre cómo se sobrepuso a su propia aversión para filmar, simplemente contesó: "Soy una persona asquerosa".

LAS MAS LEIDAS