Margarita Flores tiene su local en calle San Martín, casi Garibaldi, a metros del diario Los Andes, pero desde que comenzó la cuarentena se vio obligada a cerrar las puertas de su comercio y se trasladó a trabajar al campo con su familia.
Margarita Flores tiene su local en calle San Martín, casi Garibaldi, a metros del diario Los Andes, pero desde que comenzó la cuarentena se vio obligada a cerrar las puertas de su comercio y se trasladó a trabajar al campo con su familia.
Ella vende plantas y flores, y después de más de un mes de cierre, decidió acudir a su local para revisar sus pertenencias, regar y controlar que todo estuviera bien, sin embargo se encontró con un triste panorama. "Hay un señor que me ayuda, se queda a veces, mira un poco, pero en realidad, desde que se dictó la cuarentena que no abrimos, y sin cuidados esta mañana nos encontramos con que las ratas se comieron todo, y hasta hicieron nidos adentro del negocio", lamentó la mujer.
A media mañana del lunes, Flores alcanzó a sacar más de 20 cajones con diez macetas cada uno de plantas que normalmente se venden entre $300 y $350 (estrellas federales, pimientos, palmeritas, entre otras), que fueron reducidos a basura por las ratas, además la mayor parte de las flores secas (ramilletes que se venden de entre $200 y $300) habían sido reducidos a "los palitos" por los mismos animales.
"Todavía me queda revisar el resto, y ver qué me va a quedar, pero se comieron todo, hasta las flores de tela que tengo para decorar", apuntó la mujer que al abrir su negocio se encontró con que las ratas y pericotes habían "hecho nidos" en el interior de su comercio.
"Yo se que cuando esto termine, al igual que mucha gente, voy a tener que empezar de cero, pero no puedo venirme desde mi casa todos los días sólo para controlar, y lo único que le pido al municipio es que desinfecten y tiren raticidas como suelen hacer a veces, para que cuando pueda volver a abrir, tenga algo", cerró la comerciante.