Etimológicamente Vendimia significa recolección de la uva. En Mendoza, Vendimia es fiesta, orgullo, reunión. Es magia.
Etimológicamente Vendimia significa recolección de la uva. En Mendoza, Vendimia es fiesta, orgullo, reunión. Es magia.
Los mendocinos que somos parcos por naturaleza, que vivimos criticando lo nuestro por el simple hecho de ser mendocino (el deporte, la cultura, las costumbres, la ciudad), hemos encontrado en la Vendimia el único motivo válido para inflar el pecho.
Al menos por unos meses nos sentimos orgullosos de haber nacido en esta tierra.
La gente hace colas interminables para poder sacar una entrada de un espectáculo que tiene como protagonistas a artistas mendocinos, algo que no vuelve a pasar en el resto del año, donde los actores y cantantes locales ya se han acostumbrados a tener apenas unas decenas de espectadores y con eso se sienten felices.
Los artistas se olvidan por un tiempo de su reclamo contra las autoridades de Cultura y festejan poder estar en la fiesta, más allá de que después discuten por el monto del contrato que se le ofrece.
Algunos ya se olvidaron que el año pasado, después del accidente de la grúa, habían prometido no volver a estar en la Fiesta.
Los vecinos recuerdan cuál es su lugar de nacimiento y hacen causa común para apoyar a la representante de ese departamento. Cual situación futbolera, todos festejan si el sábado es elegida la reina de su departamento y lo toman como un éxito propio. Algo que no suele pasar con las competencias deportivas, algo mucho más lógico.
Las conversaciones incluso pasan por todo lo que tiene que ver con la Fiesta y entonces se archivan las otras sobre los temas que la televisión suele traernos de Buenos Aires o las series que llegan desde los Estados Unidos.
La gente hace planes para ver la Fiesta en vivo o por televisión y hasta haríamos un reclamo masivo si un día el Acto Central no se pudiera ver por los canales locales, como sucedió con el Fútbol para Todos.
Bienvenidas sean las discusiones sobre si hay que elegir o no una soberana, si se tienen que mantener los fuegos artificiales, los precios de las entradas, porque todas ellas sólo nos llevan a recuperar nuestra identidad.
En Vendimia, los mendocinos demostramos que no somos tan montañeses como pensamos y que corre sangre por nuestras venas. Por eso sería bueno que, al menos en el espíritu, todo el año sea Vendimia.