La palabra ‘hasta’ despierta, a veces, dudas en cuanto a su uso correcto. Para resolverlas, es necesario dejar en claro que ‘hasta’ tiene más de un valor: como preposición y como adverbio. El vocablo llega al español desde el árabe hispánico “hattá”, influenciado por el latín “ad ista” (“hasta eso”).
Vamos al Diccionario integral del español de la Argentina y vemos allí que, si lo usamos como preposición, su significado sirve para indicar el lugar o la zona en que algo termina: Llegué con la lectura hasta la página veinte. Me acompañó hasta la puerta del edificio. Se acercó hasta mí con una flor en la mano. También esta preposición puede indicar el momento o el período de tiempo hasta el cual se mantiene un cierto estado de cosas o se desarrolla un proceso: Hasta comienzos del siglo XX, se mantuvo en pie aquel viejo edificio. El estado económico se fue deteriorando hasta que cambiaron el plan de gobierno. En otras ocasiones, ‘hasta’ se usa para señalar el nivel alcanzado por algo: Estaba con el agua hasta el cuello. Puede señalar la intensidad o la cantidad máxima que se atribuye a algo: Mi miedo fue creciendo hasta convertirse en terror. Estoy dispuesto a pagar hasta tres mil pesos.
En oraciones negativas, indica el momento o el período de tiempo en el que se produce un cambio en un estado de cosas o en el que algo termina: No se decidió a comprar la propiedad hasta fin del año pasado. Nadie advirtió su enojo hasta ver su ceño fruncido.
Con sentido temporal, se usa en frases de despedida que indican que el encuentro se va a producir en el plazo u ocasión que se mencionan: Hasta luego. Hasta pronto. Hasta el viernes.
En este uso se inscribe la expresión ‘hasta nunca’, cuyo valor significativo sirve para expresar el enfado o irritación de quien se despide de alguien a quien no quiere volver a ver. También aparecen las locuciones conjuntivas ‘hasta tanto’ y ‘hasta tanto que’, que dan a entender que se está en espera de que se produzca lo expresado a continuación: Hay un empleado interino hasta que se provea un cargo por concurso.
En su uso preposicional, ‘hasta’ significa “no antes de”, en países como Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México y Nicaragua; a veces, este uso nos llama la atención, sobre todo en películas dobladas, porque nosotros, en nuestro país, colocaríamos un ‘no’. Así, escuchamos decir El vuelo llega hasta las cuatro de la tarde. Para nosotros, la expresión correcta habría sido El vuelo no llega hasta las cuatro de la tarde.
Dijimos que ‘hasta’ posee también valor adverbial. Según el diccionario ya mencionado, como adverbio puede indicar que se considera algo o a alguien no previsto: Se robaron hasta los marcos de las puertas. Hasta un niño puede resolver el problema. También puede aludir a que ocurre algo no esperable: Hasta cuando llueve sale a trotar. Otras veces, ‘hasta’ indica que, contrariamente a lo esperable, una situación no representa un obstáculo para la realización de una cierta acción, para el desarrollo de un cierto proceso o para el mantenimiento de un cierto estado: Recita los versos hasta dormido. Voy a seguir colaborando hasta si me trasladan a otra sucursal.
Existe una expresión muy usada, que tiene valor adverbial: ‘hasta más no poder’. Con ella, se quiere indicar que una acción se realiza con la mayor intensidad o al límite de lo posible: Aplaudimos con todas nuestras fuerzas, hasta más no poder.
Se escucha frecuentemente que el valor de ‘hasta’ queda reforzado con ‘inclusive’: ¿qué se quiere significar? Se da a entender que el término precedente se incluye en lo que se acaba de enunciar: Me tomo vacaciones hasta el 20 de marzo inclusive. Sirve también para dar énfasis a algo no esperable: Trabajar durante la noche no me disgusta, hasta me parece agradable inclusive.
Destacamos que un término equivalente a ‘hasta’ como adverbio lo constituye el vocablo ‘aun’, sin tilde, en expresiones como Aun enferma, va a trabajar (igual a Hasta enferma), Vendió absolutamente todo, aun las pertenencias heredadas (igual a Hasta las pertenencias heredadas).
Encontramos algunos refranes con ‘hasta’, usado con valor preposicional: Hasta el cuarenta de mayo, no te quites el sayo. En la primera parte de este refrán, aparece un contrasentido dado que esa fecha no va a existir; se quiere significar que no hay que desabrigarse hasta bien avanzado el mes siguiente a mayo, esto es, junio porque es durante ese mes que entra el verano en España y, por consiguiente, ya no hará frío.
Otra paremia nos dice Hasta que es padecido, el mal no es conocido: literalmente, se quiere señalar que únicamente se comprende la gravedad de una enfermedad cuando alguien cercano o uno mismo debe padecerla. En sentido amplio, no se aprecian los aspectos negativos de un hecho o situación hasta que no se los debe sufrir.
Una crítica a la ambición desmedida queda expresada en el refrán Hasta los gatos quieren zapatos, con el cual se reprende a quienes pretenden metas excesivamente altas, superiores a su condición y a su mérito.
En el Martín Fierro encontramos estos versos: Y quien manda los pesares/ manda también el consuelo:/la luz que baja del cielo/ alumbra al más encumbrao/ y hasta el pelo más delgao/ hace su sombra en el suelo”. Con este refrán, se quiere hacer reflexionar acerca de la importancia que tiene cada uno, grande o pequeño, sin distinción alguna de condición humana.
Por último, hay un refrán procedente de la jerga taurina, ya en desuso: Hasta el rabo, todo es toro. Según la interpretación del Refranero multilingüe, “nada debe considerarse rematado hasta que no llegue a su final. Por eso, no hay que confiarse sino que hay que permanecer preparado para alguna sorpresa o imprevisto, como el torero que piensa que el toro ya ha recibido bastante castigo, cuando la verdad es que puede darse vuelta inesperadamente y dar una cornada”.