Cada vez que sube el dólar en Argentina todos los espíritus se nublan, la gente corre, los inversores miran despavoridos, los comerciantes aumentan los precios y la gente insulta al gobierno (mientras, el que puede, sale a comprar dólares). Todos en estado de locura.
Hay que poner las cosas en su lugar. Venimos de 40 años de controles cambiarios, para que el dólar no aumentara y siempre (¡pero siempre!) el dólar aumentó con controles. La falsa idea de que una economía estable requiere un dólar estable fue impuesta por los que le echan la culpa a especuladores cuando la verdadera culpa es el volumen del gasto público y el déficit fiscal. Ambos crónicos y endémicos.
Cuando empezó, este gobierno propuso, con lógica porque no tenía reservas, que el tipo de cambio flotara y la flotación libre implica que el precio no está fijo sino que fluctúa, flota y las razones por las que puede crecer en su precio son variadas, aunque también son variadas las causas por las que puede bajar.
El dólar es la moneda de los Estados Unidos pero fue reconocida como la moneda patrón, por esa razón la mayoría de las materias primas y productos cotizan en dólares. Cualquier variación de la moneda impacta en esos precios, además del efecto que puede tener la oferta y demanda puntual de esos bienes.
Pero en el precio del dólar influye el estado de la economía de EE.UU. y las decisiones que toma, en forma independiente, la Reserva Federal, que es el banco Central de ese país. Por ejemplo, un dato al que los inversores miran muy cerca son los pedidos de seguros de desempleo. Si bajan, suponen que creación de empleos y eso muestra una economía vigorosa y el dólar sube. Si bajan hay preocupación y el dólar baja. Estos datos son semanales y con esa frecuencia se mueven los precios, además de otros indicadores.
Pero hay otras razones que pueden derivar de cuestiones políticas internacionales, que hacen que, ante el temor, os inversores se refugien en bonos del Tesoro norteamericano y eso hace subir el dólar, bajar al reto de las monedas y aumenta el riesgo país de todo los países. Todos se mueven en simultáneo y en todo el mundo.
Argentina, además, forma parte del club de los países emergentes y los inversores no distinguen en general. Si a algunos les va bien, hay un vuelco de inversores hacia esos países y el ingreso de divisas revalúa sus monedas. Si, por el contrario, hay algún problema en algunos, salen de todos generando devaluación de sus monedas, como ocurrió esta semana con Turquía.
Por esta razón no es razonable que el Gobierno salga a vender dólares porque no conseguirá controlar los precios sino que acelerará la corrida. Es mucho más importante acelerar la baja del déficit para mostrar condiciones de solvencia que permitan bajar la tasa de riesgo país.