24 de octubre de 2019 - 00:00

¿Qué pasó en Chile? - Por Augusto Grilli Fox

Las manifestaciones y actos de protesta, que se originaron el pasado viernes en Santiago de Chile con motivo del aumento del boleto del subte en un 3,5%, fue el punto de partida para lo que representa para el vecino país la mayor crisis político-social que se ha dado desde la recuperación de la democracia.

Con el segundo PBI más alto de América Latina, pero siendo uno de los cinco países con mayor desigualdad del mundo, su clase política se vio sorprendida por la magnitud de las protestas.

Dicha sorpresa en la clase dirigencial se vio manifiesta en las primeras acciones que realizó el gobierno para contener las protestas. Vuelta atrás con el aumento del boleto del subte, se declara estado de emergencia y militarización de las calles con casi 10.000 efectivos de las fuerzas.

Estas acciones enfurecieron aún más a una sociedad que, en su gran mayoría, ve muy difícil el acceso igualitario a una educación universitaria pública, que entiende que el sistema de salud es bueno pero inaccesible para los sectores populares y la clase media.

Que ve en las jubilaciones y sueldos mínimos un desfasaje con la canasta básica, medicamentos y servicios.

El presidente de Chile, Sebastián Piñera, anunció el pasado martes una agenda social para reformar el sistema de pensiones, la salud y los medicamentos, los ingresos mínimos y las tarifas eléctricas, entre otras medidas. En respuesta a los anuncios del gobierno, la ciudadanía realizó una marcha multitudinaria en el marco de una huelga general, que exige la renuncia inmediata de Piñera. Clara señal de una sociedad que le dice basta a la desigualdad, a la indiferencia, a los privilegios de pocos y que exige una nueva forma de administrar las posibilidades y los recursos de un país que interpreta que su sueño americano ya no existe. Con un endeudamiento privado que lleva a la mayoría de los chilenos a vivir al límite y sin capacidad de proyectar estabilidad o crecimiento.

Sin dudas, hay un gran anhelo de paz en todo Chile, que no encuentra una conexión entre sus dirigentes y los reclamos de una sociedad colapsada.

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