A una semana de las elecciones PASO, la expectativa crece en los dos sectores partidarios que cuentan con el favoritismo de los mendocinos según todas las encuestas. En ambos casos tal vez no se pueda hablar tanto de ansiedad sino de preocupación por mantener lo conseguido hasta el momento.
El radicalismo de Cobos se apoya en los números más creíbles de los distintos sondeos, que lo mantienen con una ventaja de entre ocho y diez puntos porcentuales, en promedio, con respecto a la lista del Frente para la Victoria, cuyos principales referentes consideran, a su vez, que ese margen es más que respetable si se tiene en cuenta el abismo que existía hace casi un par de meses con el radicalismo.
Hablar poco. Cobos y su equipo siguen recorriendo la provincia y esa modalidad no abandonarán hasta el último día de campaña, el jueves. La caravana radical recorrerá desde hoy los distintos departamentos y tendrá su cierre en el municipio que conduce el principal referente electoral del justicialismo, Alejandro Abraham.
El ex Vicepresidente está conforme con los números que entrecruzan encuestas propias y ajenas y considera que la base que le otorgaría a su lista una diferencia respetable en las PASO puede ampliarse en octubre. Pero es cauto y reconoce, en la maquinaria justicialista, probada capacidad para sobreponerse y revertir resultados.
Cobos prefiere en estos últimos tramos de la actual campaña evitar peleas y sus opiniones serán con hechos concretos. Así lo hizo luego de que Pérez hablara otra vez de la reforma y también al conocerse la derivación a la Corte Suprema de la Nación del planteo sobre el cupo femenino del PJ.
El consuelo de alguna encuesta tras una semana polémica. Ayer al mediodía, exultantes, los estrategas de la campaña de la lista de Abraham salieron a difundir una encuesta propia que da al Frente para la Victoria más puntos que a la UCR y que, a nivel de candidatos, coloca al intendente de Guaymallén más cerca de Cobos. A su vez, el sondeo presentado por el justicialismo otorga un 40% de aceptación al gobierno de Pérez y 56%, en promedio, a las gestiones municipales de todo color político, lo cual alienta más al PJ porque tiene a su cargo 12 de las 18 comunas de la provincia.
Esto llevó al comando a cargo de Ciurca a ordenar una rápida y "absoluta territorialización" de la campaña en la última semana previa a las PASO. "Los intendentes estarán a la cabeza en sus departamentos, casa por casa, y donde no somos gobierno municipal lo harán los concejales", explicó el Vicegobernador.
Pese a que en el PJ todos decían que los números de la encuesta de Los Andes del domingo pasado los dejaban plenamente conformes, estos guarismos propios devolvieron la sonrisa a más de uno luego de una semana con sobresaltos. Hubo un caso puntual: los dichos de Francisco Pérez sobre la casi segura firma de un decreto para movilizar de una vez por todas la polémica reforma constitucional.
Nadie sabía explicar bien en el PJ por qué Pérez lanzó el lunes semejante afirmación sobre un asunto de complicadísima y polémica implementación, y sobre el que el grueso de la ciudadanía no quiere saber nada, casi en el desenlace de una campaña que pasó de ser terriblemente adversa a más alentadora para el oficialismo.
Al comentario del Gobernador, que además dio pie a lógicas reacciones en contra de todo el arco opositor, lo siguió un total silencio en los ámbitos oficiales, mientras en la intimidad el malhumor de muchos resultó inocultable. Todo terminó cuando el ministro Félix González sacó de la galera una reunión para el día siguiente con los jefes de partidos con representación parlamentaria para poner paños fríos y, a la vez, intercambiar ideas sobre otros asuntos electorales.
Scioli y los gestos de la dirigencia. El kirchnerismo venía sometiendo al gobernador de la principal provincia al "ninguneo" y a todo objeto de desprecios por no confiar en él y por pensar que el ex deportista se iba a subir al primer tren opositor que pasara cerca de su despacho. Sin embargo, de pronto Daniel Scioli pasó a ser el mejor aliado por el hecho de no haber sellado ninguna alianza estratégica con Sergio Massa y, como consecuencia de ello, renovar su fidelidad al proyecto político de los Kirchner.
El kirchnerismo advirtió así que el mandatario bonaerense sigue gozando de popularidad y que, a pesar de su inexpresiva manera de ser y de todos los problemas de gestión afrontados, garantiza un importante caudal de votos en cualquier elección. Obviamente, Scioli no es ingenuo y sabe que con esa modalidad todavía mantiene muchas chances de llegar a los primeros lugares en el plano nacional casi por descarte.
En los últimos días las encuestas en torno a las PASO en Buenos Aires están marcando un importante crecimiento de la intención de voto hacia la lista que encabeza el intendente Insaurralde. El empuje de la Presidenta, supuestamente hasta violando aspectos de la veda electoral, y la popularidad de Scioli, sin ninguna duda se transformaron en una amalgama importante para las aspiraciones de la Casa Rosada.
La provincia de Buenos Aires no sólo es gravitante por el tremendo caudal electoral que posee, sino porque lo que allí ocurra en las PASO y en las legislativas de octubre tendrá repercusión en todo el país de cara a las presidenciales de 2015.
En Mendoza, hace tiempo que sectores mayoritarios del PJ ven en Scioli a la figura sucesora en el poder. El primer indicio se conoció a fines de setiembre del año pasado y lo reflejó nuestro diario. Entonces era una fuerte versión en off, pero ahora el Vicegobernador lleva bien alta la bandera sciolista convencido de que por ese andarivel encontrará el cristinismo una salida no traumática hacia un nuevo liderazgo a partir de 2015.
Pero otra de las grandes novedades de la última semana fue el reencuentro de Francisco Pérez con Scioli en la juntada que hicieron los gobernadores justicialistas en Ciudad Evita para renovar su fe kirchnerista y, a la vez, reinsertar en la Liga al líder bonaerense.
Las diferencias en el oficialismo local tienen que limarse por necesidad. Pérez y el ultra kirchnerismo deben aceptar a Scioli, una de las cartas de triunfo en el distrito bonaerense para que el modelo K sueñe con perdurar en el tiempo o por lo menos se consuele con una salida no muy traumática del poder.
Ciurca y el grueso territorial del PJ, por su parte, mantendrán el argumento de que su cercanía al bonaerense de ningún modo significa renegar del liderazgo de Cristina Fernández, siempre y cuando los resultados electorales no den un revés importante a su gobierno, lo cual está en duda en estos momentos a la luz de las encuestas.
Por total necesidad, los gestos valdrán mucho más que las palabras en la política mendocina por lo menos hasta el próximo domingo a la noche y muy especialmente en el justicialismo. Después de las PASO puede aparecer un nuevo escenario.