La medida nos sorprende a quienes realizamos estas labores, dentro de un marco profesional y como una oportunidad laboral, en momentos en que los empleos para la gente joven no sobran precisamente.
La medida nos sorprende a quienes realizamos estas labores, dentro de un marco profesional y como una oportunidad laboral, en momentos en que los empleos para la gente joven no sobran precisamente.
Esta decisión de eliminar a las promotoras de las competencias automovilísticas reduce el campo laboral de muchas mujeres jóvenes que tienen un trabajo estable o más o menos estable y que, además, lo complementan con la participación en eventos, como pueden ser las competencias de autos u otros espectáculos deportivos.
En muchos casos, las chicas son cabeza de hogar, con hijos a cargo y si pierden estas contrataciones verán achicados sus ingresos mensuales. Reitero, la restricción se produce en épocas donde el empleo no es un bien que sobre.
Por otra parte, el que hacemos es un trabajo digno. Yo tengo 24 años y lo vengo haciendo desde los 18. Nuestro principal objetivo es promover un producto o una marca, para lo que no sólo se tiene en cuenta la estética, sino también la capacidad de comunicación y difusión, entre otros factores.
Por otra parte, no creo que a la mujer se la este “cosificando” o rebajando en su condición femenina.
Como dije, en mi caso trabajo desde los 18 años haciendo promociones y eventos y nunca he tenido problemas. Es más, al ser estudiante, me ayudó mucho trabajar como promotora ya que me brindaba la posibilidad de pagar mis estudios y adaptar mis horarios de trabajo.
En otros casos hay compañeras de labor que también son madres o tienen otro tipo de circunstancias para las cuales desempeñarse en esta variante laboral les brinda una oportunidad para lograr un ingreso adicional.
Creo que hoy en día, situaciones feas y desagradables para las mujeres, se pueden dar en cualquier tipo de trabajo o circunstancias, independientemente del entorno en el que nos desempeñemos.
Debo reconocer y aseguro que nunca tuve un episodio desagradable, mucho menos en un autódromo, donde siempre me sentí cómoda y libre para desempeñarme en la función para la que me habían contratado.
Por otra parte, cabe aclarar que no es un trabajo solo de mujeres. He tenido la oportunidad de trabajar también con hombres que eligen ser promotores, para lo cual nos postulamos de manera voluntaria para ocupar estos puestos. Nadie nos obliga.
Se ha mencionado, específicamente en el ámbito del automovilismo, que las entidades organizadoras incorporarán personal de ambos sexos para funciones promocionales, con una vestimenta similar a la del equipo.
Es de esperar que en esta nueva opción seamos tenidas en cuenta las jóvenes que veníamos realizando las tareas de promoción.