En poco más de una década la sommellerie argentina ha crecido significativamente. Se han multiplicado las instituciones en las que se enseña y los profesionales que la practican.
En poco más de una década la sommellerie argentina ha crecido significativamente. Se han multiplicado las instituciones en las que se enseña y los profesionales que la practican.
Hoy los sommeliers ya no se encuentran sólo en los hoteles cinco estrellas de Buenos Aires sino que actúan en todo el país, y lo hacen tanto en los restaurantes más exclusivos como en bistrós con propuestas gastronómicas serias pero accesibles, tornándose así cada vez más federal y menos elitista.
La figura del sommelier, además, ha encontrado nuevas áreas para expandirse, y hoy en día es normal encontrarse con sommeliers trabajando en ámbitos como la docencia, las ventas y el marketing, el turismo, la comunicación, y hasta especializados en productos como la yerba mate, el té o el aceite de oliva, lo que ha agregado una dimensión de creciente complejidad y sofisticación en el métier.
Complementariamente, la presencia creciente de los sommeliers en diferentes ámbitos del mundo del vino, en la prensa especializada, y hasta en las publicidades de alguna gaseosa, han logrado difundir esta ocupación, romper con la imagen acartonada del sommelier -y con ello, terminar con los prejuicios de muchos respecto de la sommellerie- y así acercar la figura del sommelier al público más general, lo que a su vez ha potenciado el rol del sommelier en tanto comunicador y promotor del vino.
En este contexto, además, hay que mencionar a las escuelas de sommeliers de nuestro país, que, a través de la mejora continua de los contenidos de la carrera de sommellerie y de la calidad de sus cursadas y planteles de docentes, de la apertura de sedes en el interior y exterior del país, y de la educación de alumnos tanto locales como del resto de América Latina, han tenido un rol fundamental en la construcción de la noción, cada vez más importante, de que Argentina es uno de los nodos de la sommellerie internacional.
La sommellerie argentina está en permanente proceso de profesionalización y crecimiento. Una breve compilación de los hitos más importantes de los últimos tiempos puede dar una idea: los concursos Mejor Sommelier de la Argentina cada dos años; el acuerdo con la Court of Master Sommeliers para que tomen sus exámenes en Buenos Aires -el único lugar de Suramérica-; la fundación junto a otras asociaciones de la región de la Alianza Panamericana de Sommeliers (APAS) en 2007; la organización del 1er Concurso Mejor Sommelier de las Américas en 2009; la coordinación de la asamblea general de la Asociación de la Sommellerie Internacional (ASI) en 2012; las participaciones destacadas de los candidatos de la Asociación Argentina de Sommeliers (AAS) en los concursos internacionales, que alcanzaron su pico en el último mundial celebrado en marzo de 2013 con el undécimo puesto de Paz Levinson; las elecciones que, en representación de la AAS, me han nombrado secretario general de la APAS entre 2007 y 2012, presidente de la APAS desde 2012, y vicepresidente de la ASI para el continente americano hace pocas semanas; y los casi quinientos socios de la AAS que semana tras semana asisten a catas y seminarios, tienen descuentos en ferias de vino y restaurantes, reciben ofertas laborales de la bolsa de trabajo de la AAS, y otros beneficios más, así lo demuestran.
Los desafíos de la sommellerie son, también, múltiples, y van de temas coyunturales, como la situación económica o las dificultades para catar vinos de otras partes del mundo, a temas más estructurales, como el trabajo de hormiga para lograr que los dueños de los restaurantes entiendan que contratar un sommelier es una inversión y no un gasto -y que le dé al sommelier el lugar que le corresponde, permitiéndole elegir los vinos de una carta en función de su calidad más que de acuerdo a los arreglos comerciales o a las amistades con bodegueros o vendedores-, la necesidad de contar con herramientas apropiadas de trabajo, y estibar el vino en condiciones óptimas de guarda, por mencionar algunos ejemplos.
También es importante que los sommeliers comprendamos la importancia de trabajar en equipo por el desarrollo de la categoría, desarrollemos cada vez más nuestra vocación de servicio, y promovamos el consumo moderado y responsable del vino y otras bebidas alcohólicas.
Pero, sin dudas, la apuesta más fuerte de toda la sommellerie argentina, y sin dudas una de las más importantes del sector vitivinícola del país, es la nominación recientemente obtenida para organizar el próximo Concurso ASI Mejor Sommelier del Mundo, que tendrá lugar en Mendoza en abril de 2016, y que convocará a cientos de líderes de opinión de más de sesenta países, los triunfadores de todos los concursos nacionales de sommeliers del mundo, a los presidentes de las nacionales de sommeliers de todos los continentes, a la prensa especializada, y a los ganadores de las ediciones anteriores del mundial.
Los beneficios que esta décimo quinta edición del mundial de sommellerie traerá a Mendoza y al país son enormes. Se celebrará en el mes de abril, potenciando los festejos por el Malbec World Day. Nos permitirá difundir nuestra vitivinicultura, gastronomías, paisajes, cultura, y sommellerie ante actores clave de nivel internacional. Asimismo, nuestros sommeliers, bodegueros y otros actores del sector, podrán codearse con la élite de la sommellerie del mundo, intercambiar opiniones, quedar conectados para futuros desarrollos, etc. De hecho, varios de los invitados son viejos conocidos del sector: se descuenta la participación de figuras que necesitan poca presentación en el sector, como Andreas Larsson, Paolo Basso, y el mismísimo Gérard Basset, quien estará a cargo del equipo que maneja la organización de las pruebas de toda la competencia.
La difusión de la marca Argentina y la presencia en la prensa internacional de más alto nivel están aseguradas. Varios de los delegados, que vendrán de todas las esquinas del globo, extenderán su estadía, lo que redundará en aún más beneficios de todo tipo. Los sommeliers del mundo profundizarán sus conocimientos sobre nuestros vinos, productores y regiones; y la Argentina mejorará su posicionamiento como centro de la sommellerie internacional, todo lo cual no puede sino redundar en mayores exportaciones de vino argentino.
El Concurso ASI Mejor Sommelier del Mundo 2016 constituye una oportunidad histórica, y una manera grandiosa de celebrar el Bicentenario de la Declaración de la Independencia de nuestro país. El sacrificio que hay que hacer para llegar a buen puerto es grande, y exigirá el esfuerzo conjunto de todos para lograrlo... ¡pero el premio en juego bien lo vale!