17 de marzo de 2014 - 22:14

Proclama económica

Por razones prácticas recurrí a internet para leer publicaciones sobre la historia económica argentina buscando causas de los resultados.

Grande fue mi sorpresa y desilusión. No encontré lo que buscaba, solo repetidos relatos de opiniones, tales como:

"Hacia mediados del siglo XIX la economía Argentina comenzó a experimentar un crecimiento rápido por la exportación de sus materias primas provenientes de la ganadería. Esto marcó el principio de expansión macroeconómica".

"A principios del siglo XX la República Argentina era uno de los países con mejores perspectivas del mundo".

"Entre 1870 y 1910 la economía argentina sostuvo una tasa media de crecimiento superior al 5 % anual. Hacia 1913, los ingresos per cápita igualaban a los de Francia y Alemania".

Ninguna referencia sustancial de los hechos, acciones, políticas y/o medidas económicas que permitieron dichos efectos.

Lo he dicho en otras oportunidades pero creo necesario reiterarlo porque no lo captan nuestros sentidos, porque lo esconde el dinero y porque es un principio básico en materia económica: la economía política es intercambio, transacciones de bienes y servicios por otros bienes y servicios.

Por lo tanto, mientras mayores facilidades y menos trabas tengan los intercambios, mayor será la actividad económica; y todo lo contrario de cualquier forma que se obstruyan..

Por ello es trascendente la moneda, común denominador de todas las operaciones económicas, cuya sanidad favorece o perjudica los intercambios y, en consecuencia, la actividad económica. La razón es que su calidad es el efecto del Gobierno económico.

Evolución de la moneda argentina

El primer signo monetario argentino fue el peso moneda nacional (m$n), creado en 1881 que perduró hasta 1969.

Originalmente, un peso moneda nacional (1 m$n) era convertido a 1 peso oro sellado, constituido por 1,612 gramos y 900 milésimos de fino. En 1885 se suspende la convertibilidad que se restablece en 1899 con una menor relación oro: 1 $ oro igual m$n 2,2727, Esta última convertibilidad dura hasta 1914. En 1927 se restablece con la misma paridad hasta 1929, año que se abandona práctica y definitivamente.

¡Aleluya! Apareció un eslabón oculto. Desde 1881 hasta 1929 transcurren 49 años y la moneda Argentina (m$n) solo se devaluó el 2,6 % anual. Y desde 1889 el cero por ciento. Esto sucede en la declamada época de oro económica Argentina. Indudablemente la estabilidad monetaria favoreció el auge.

Entre 1871 y 1915 Argentina recibió casi 5.000.000 de inmigrantes europeos. Desde 1880 hasta 1914 es el período de la gran inmigración y el lapso comprendido entre 1919 y 1929 está considerado el restablecimiento de la inmigración después del reflujo causado por la Primera Guerra Mundial.

Otra historia

El 1 de enero de 1970 nace el peso ley 18188 con una paridad de 100 pesos moneda nacional.

El 06/01/1983 se vuelve a cambiar la denominación y valor de la moneda equiparando el peso Argentino a 10.000 pesos Ley 18.188.

El 14/06/1985 se crea el Austral, igual a 1.000 pesos Argentinos.

El 27/03/1991 nace el peso actual que se equiparó a 10.000 australes y un dólar (ley de Convertibilidad).

La paridad dólar pretendió emular al patrón oro, desconociendo que la paridad es física (gramos) y no valor económico ya que dicho fenómeno (el valor económico) es variable por naturaleza y por lo tanto, no permite fijación de precio alguno. Lo opuesto es un error conceptual económico muy perjudicial.

Desde el año 1930 hasta el año 1991, se modificó el valor de la moneda Argentina en 10.000.000.000.000 (diez billones).

No sé si son pesos, oportunidades, veces o disminución del valor de la moneda, pero no tengo la menor duda de que es una irresponsabilidad absoluta de los gobiernos de turno y que en caso contrario la Argentina continuaría entre las principales potencias económicas y la comunidad plena estaría mucho mejor.

Y desde abril de 1991 se ha perdido hasta la actualidad diez veces la capacidad de compra frente al dólar.

El orden de los fenómenos

La estabilidad monetaria es una condición esencial para el desarrollo económico, a punto tal que las leyes de creación de los Bancos Centrales imponen a dicha institución la obligación de preservar el valor de la moneda y mantener la estabilidad de los precios.

El fracaso del cumplimiento de las citadas condiciones se debe a dos razones: la primera, que no siempre los bancos centrales son independientes como rezan sus respectivas leyes de creación; y la segunda, que el valor de la moneda y la estabilidad de los precios dependen de acciones económicas.

Una vez más trasciende el orden de los fenómenos: no es la calidad de la moneda lo que determina la situación general económica; son las reglas de juego económicas las que determinan su desarrollo y la calidad de la moneda.

Conclusión

No queda la menor duda de que la política a partir de 1930 no favorece la actividad económica, la perjudica, a punto tal que permite el atraso económico, menor estándar de vida social y el camino a la servidumbre.

LAS MAS LEIDAS