Colgando de la fachada de un banco tapiado en una bulliciosa calle del mercado en Maan, Jordania, había dos grandes banderines blancos, grabados con letras negras. “Felicitamos a la nación islámica por sus épicas conquistas”; “Otorgadas por Alá al Estado Islámico de Irak y Siria”.
Fueron colgados el mes pasado luego de que aproximadamente 100 residentes locales los cargaran a través del centro, ondeando las banderas negras de la Yihad y elogiando al grupo extremista que ha tomado territorio en dos países vecinos.
Pero, aunque el Estado Islámico de Irak y el Levante, como se conocía también al grupo antes de que empezara a hacerse llamar el Estado Islámico, al parecer no tiene presencia activa en este poblado desértico al sur de la capital, Ammán, el evento demostró cómo su imagen está creciendo, su ideología cobrando tracción y su atractivo extendiéndose más allá de aquellos que tomarían las armas y se pondrían chalecos suicidas.
“La gente estaba contenta por las victorias de los sunnitas en Irak, así que salieron a felicitarlos”, dijo Ahed Abu Darwish, cuyo hermano, Essam, organizó la marcha a favor del EIIL. “Es como elevar la bandera de Barcelona o Argentina después de que ganan un partido de fútbol”.
En el mundo árabe, el impulso por el cambio democrático se ha estancado, al menos por el momento, y en su lugar se ha dado un resurgimiento de caudillos y militantes islámicos, ambos vendiendo la promesa de estabilidad y orden como contrapuntos al tumulto que siguió a la Primavera Árabe.
Para mucha gente aquí, los yihadistas radicales de los sunnitas en el EIIL son vistos como una fuerza que combate la opresión; inquietante perspectiva para gobernantes sunnitas, como el rey de Jordania, en la misma medida que para chiítas, como el primer ministro de Irak.
A medida que otras naciones árabes han caído presa de protestas, guerras e insurgencias islamistas, Jordania ha mantenido su reputación como un bastión de estabilidad. Sin embargo, Maan ha desafiado largamente esa imagen con una mezcla de pobreza, islamismo, delincuencia y abandono que ha alimentado recurrentes choques entre el gobierno y la población fuertemente armada. “Aquí no hay EIIS (Estado Islámico de Irak y Siria), pero podría haberlo porque hay opresión, frustración, altos precios y desempleo”, dijo el alcalde, Mayid Sharari.
Alrededor de la región, comunidades marginadas en Yemen, Líbano y la península del Sinaí de Egipto también han acogido la variedad del EIIL para sumar influencia a sus reclamos locales.
En Jordania, si bien algunos vieron la marcha del mes pasado como una señal de que extremistas habían establecido un asidero que pudiera amenazar al Estado, residentes locales dijeron que había sido una expresión de sus inquietudes mayores: desempleo y las tácticas de mano pesada de la policía, que con frecuencia efectúa redadas para arrestar delincuentes, desatando choques que han matado y herido a residentes.
“Aquí no tenemos EIIS, nunca hemos tenido al EIIS aquí, y nunca aceptaríamos su presencia”, dijo Ahmad al-Bazia, quien trabaja para la oficina del gobernador local. “Lo que tenemos son hombres jóvenes que se ven marginados por su propio gobierno debido a cómo los trata”.
Sin embargo, algunos temían que el atractivo del grupo crecería si los reclamos locales no eran abordados. Como están las cosas, los residentes reconocen una fuerte presencia islamista en la comunidad y dicen que aproximadamente 100 hombres han salido de Maan para unirse a los rebeldes en Siria. Más de dos docenas han sido asesinados, siendo celebrado en público su status de “mártires”. Por todo el poblado, era como si algunos de los jóvenes se deleitaran en el poder e impacto de invocar al EIIL.
La evidencia de la disfuncional relación de Maan con el gobierno era clara por todo el poblado. Vallas publicitarias habían sido destrozadas durante los choques, en tanto las calles principales mostraban las cicatrices circulares de neumáticos quemados para mantener afuera a la policía. Diversos edificios también habían sido incendiados.
El gobernador local, Ghalib al-Shumaili, descartó la idea de que la pobreza hubiera causado los problemas de Maan, responsabilizando más bien a delincuentes que se ocultan entre la población. “Son muy peligrosos; tienen armas y les disparan a todos: la policía, ciudadanos, cualquiera que vaya caminando por ahí”, dijo. Agregó que la situación estaba empeorando.
Al-Shumaili dijo que él no consideraba que el EIIL fuera una amenaza en Maan, pero agregó que era difícil sondear ese tipo de amenazas. “El norte de Irak cayó en 24 horas”, destacó.
Los residentes de Maan resienten la caracterización de su poblado como una madriguera de militantes y delincuentes, diciendo que décadas de abandono han dejado pocas perspectivas para hombres jóvenes. Aunado a eso, dicen que las tribus que forman el tejido social del poblado dudan en entregar a los hombres buscados porque temen que la policía los maltrate. Muchos habitantes locales llevan en sus teléfonos celulares un video de fuerzas de seguridad tirando un cadáver en la calle. Otros mencionaron una fotografía de un hombre local sin camisa y sangre en la cara, el cual apareció en medios sociales después de haber sido detenido.
Incluso menos consideran que el EIIL en sí sea una amenaza inmediata para Jordania. El gobierno arrestó solo a una persona tras el mitin a favor del EIIL del mes pasado, en tanto el yihadista más notorio de la localidad, Muhammad al-Chalabi, vive abiertamente y habla frecuentemente con los medios informativos.
Si el EIIL realmente estuvieras en Maan, “¿cuántas explosiones cree usted que habríamos tenido?”, dijo Abdulá al-Hossan, activista local. Sin embargo, eso no impide que enojados residentes acepten de buena gana la idea del EIIL para expresar su insatisfacción y para provocar al gobierno.
Tres banderas negras adornaban un muro cerca del hogar de Solimán al-Imami, empleado del ayuntamiento de la ciudad de Maan, cuyo hijo Qusai fue muerto en abril durante una redada policial, la cual iba dirigida al arresto de otra persona. Otras banderas negras ondean desde la cercana glorieta y del techo de la casa de Imami.
“Es una bandera por el Islam”, dijo Imami, negando que eso implicara apoyo hacia el EIIL. “Nosotros la ondeamos porque estamos orgullosos de ser musulmanes y porque estamos de luto por mi hijo”.
Un joven, parado cerca de la colorida tienda por el Ramadán, presentó una dramática declaración en árabe formal sobre cómo el EIIL había llegado a barrer con los gobiernos corruptos de la región y traer justicia. Su discurso provocó risitas en sus amigos. Cuando le preguntaron su nombre, dio lo que claramente era un nombre de guerra falso como los adoptados por yihadistas extranjeros que se marchan a pelear en Siria: Abu Walid al-Muhayir.
Sin embargo, una vez que sus amigos se hubieron marchado, él se volvió más serio, diciendo que había terminado la escuela, pero que no tenía empleo ni idea de cómo obtenerlo. Mostró voluntariamente una foto en su teléfono de un hombre vestido de negro sosteniendo una ametralladora, diciendo que era su amigo que había ido a pelear en Siria. Después, mostró un video de vehículos blindados en las calles de Maan, disparando gas lacrimógeno.
“A veces, la policía molesta a la gente aquí”, dijo, apuntando a un vehículo blindado más adelante en la calle. “¿No ve dónde están estacionados?”.