El gobernador Pérez, mediante un decreto, fijó en 8.500 pesos el salario inicial para un policía, incluyendo la obligación de hacer 20 horas adicionales semanales. El cierre -provisorio- del tema seguirá su trama en una negociación colectiva el año próximo, en el cual los problemas financieros del gobierno prometen ser moneda corriente.
Antes de los episodios policiales, el Gobernador se había cubierto de cualquier pedido afirmando que no le alcanzaba la plata para pagar aguinaldos y había pedido un ATN (Adelanto del Tesoro Nacional) al gobierno nacional, en un diálogo sostenido con el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich.
Ante las quejas de todos los sectores, el ministro de Hacienda debió aclarar que no había problemas para el pago y que se ajustarían algunas variables. Lo que el ministro Costa no esperaba era tener que afrontar este nuevo pago, no previsto en las deficitarias cuentas del Estado.
Pero si faltaba algo para generar más problemas, el viernes pasado la calificadora Standard & Poor's bajó la calificación de los bonos de Mendoza, calificando a los títulos en dólares fuera de grado de inversión (claramente aconseja no invertir en ellos) dudando de la capacidad de pago de la Provincia, a la cual descalifica por "problemas de calidad institucional".
El miércoles, otra calificadora, Moodys, también bajó la calificación de los títulos mendocinos al evaluar un bono por 450 millones de pesos, próximo a lanzarse. En buen romance, Mendoza tendrá serios problemas para obtener créditos o pagar elevadas tasas por ellos. La única alternativa sería recurrir a una garantía con regalías petroleras.
Problemas de gestión
Es evidente que Francisco Pérez debió hacerse cargo de una herencia que le dejó Celso Jaque, con aumentos salariales acordados que comenzaron a regir en su gestión, pero está claro que hubo fallas que no permitieron mejorar la situación.
Las previsiones salariales, según el Presupuesto 2014, elevan la participación del pago de salarios casi al 58% del total. Si se suma las transferencias municipios y el pago de deuda, es muy poco lo que queda y hay que repartirlo entre gastos normales de funcionamiento y algo de obras públicas.
El problema que se les está presentando es que los atrasos con proveedores se están haciendo muy largos y más graves son los atrasos a empresas contratistas de obras públicas.
Muchas de estas empresas habían encontrado una salida descontando certificados de obra en bancos, pero desde la semana pasada las entidades ya no descuentan certificados del gobierno mendocino. Con las nuevas calificaciones el problema será mayor.
Pero donde quedó claro el problema de gestión fue en el conflicto policial, que no fue más grande porque los mismos policías decidieron que fuera así, pero mostró una falta de previsión que en algún momento iba a saltar.
El ambiente entre los empleados del Estado está muy caldeado desde principios de año, cuando el Gobernador decidió por decreto que les paguen los adicionales por título y antigüedad a los funcionarios políticos.
En realidad, el Gobernador, ministros, subsecretarios y directores solo deben percibir la remuneración prevista para el cargo, pero no pueden cobrar los adicionales de los empleados de carrera. Y si algún empleado de carrera accede a estas funciones, lo hace con retención del cargo, por lo que no tiene ningún sentido generar esta situación que hace que no todos los ministros cobren igual; lo mismo se puede dar en las otras jerarquías.
Si Pérez no elimina esta decisión, los problemas que se van a plantear en las paritarias del año próximo serán muy grandes. Además, deben solucionar los problemas de diferencias salariales existentes entre diversas funciones que son muy groseras.
Respecto de la policía, la intención de sindicalizarlos es muy peligrosa. Lo que hay que hacer es pagarles bien a los policías y no romper una regla de oro que rige para los cuerpos militarizados. Esta regla es que no son deliberativos y se rigen por la obediencia.
"Subordinación y valor" son palabras familiares para los uniformados. Y esto se debe a que estas personas llevan las armas de la Constitución y las leyes.
Pretender sindicalizarlos para simplificar una negociación implica llevarlos a un terreno que no es para ellos, que es el deliberativo. No se puede negociar entre civiles y policías que dependen de ellos pero van armados.
Esto deberían entenderlo los civiles que manejan el Ministerio de Seguridad pero también los altos mandos policiales, quienes debieron haber advertido de la situación y quienes deben ejercer el mando, la supervisión, el control y el liderazgo sobre la tropa.
Problemas de caja
Los ejemplos anteriores muestran los problemas de "calidad institucional" que marcan las calificadoras de riesgo, quienes con sus dictámenes pueden atraer o espantar inversores. Para el año próximo, la Provincia se encontrará con un panorama financiero muy complejo.
Aunque la inflación pudiera jugar a favor de una mayor recaudación, todas las previsiones serias están mostrando un crecimiento casi nulo, del 1,5%, muy distante al previsto en el Presupuesto, y las transferencias que se pudieran recibir de la Nación difícilmente alcancen los niveles deseados.
El panorama para el crédito será complejo. Mientras se mantenga la tendencia de los inversores de comprar dólares, el mercado paralelo inducirá a una suba de las tasas de interés, mientras la devaluación del dólar oficial no hará posible seguir tomando créditos con la cláusula dólar-linked.
En este panorama, y con paritarias e inflación por delante, es muy probable que se termine ejecutando un presupuesto de 40.000 millones de pesos, que será muy complicado de financiar, sobre todo porque el panorama pinta para que el déficit sea mayor del previsto y su financiamiento muy complejo.
Mendoza tiene un 2014 complicado por delante y no se pueden repetir los errores que llevaron a la situación de tensión de esta semana. También en la administración provincial deberán hacer sintonía fina y sería bueno que el mismo proceso se lleve adelante en los municipios.
Estamos frente a un año de vacas flacas, cepas con menos uvas, frutales y olivos sin flores ni frutos. No se puede gastar como si fuera un año normal.
