19 de enero de 2014 - 03:05

El problema sigue siendo la inflación

A pesar de ser evidente, pareciera que no se quiere enfrentar el problema con la seriedad que el tema requiere. Esta semana los temas estuvieron vinculados a los acuerdos de precios, a la suba del dólar, al cepo cambiario, la caída de reservas, pero, en general, estos temas han sido analizados como autónomos. Es decir, por su singularidad y no por su relación con otros hechos.

El gobierno tiende a negar la inflación y ya hay muchas dudas acerca de los resultados que arrojarán las mediciones del nuevo índice nacional de precios. Pero no caben dudas de que todos los temas mencionados antes se explican por la inflación, que año a año va escalando nuevos peldaños. Y las causas de la inflación se explican por la expansión monetaria para financiar gasto público, mientras el gobierno la atribuye a la codicia de los empresarios y "grupos monopólicos" o a los "formadores de precios".

La realidad es que los empresarios siempre van a querer ganar más y la única forma de limitarles las ganancias es haciéndolos competir en un escenario de estabilidad económica. Cuando estos escenarios desaparecen, la inflación se transforma en el gran competidor, que ataca a todos por igual.

La estabilidad económica o la inflación son aspectos fundamentales del escenario que siempre, y que quede claro que es "siempre", dependen del Estado. Cuando el Estado no garantiza la estabilidad, se desata la inflación y, a su vez, el mismo Estado la estimula mediante aumentos de impuestos. Así,  lo que consigue es que los empresarios se unan para ver como se protegen de ese león carnívoro que les come el poder adquisitivo de su capital y va destruyendo el capital mismo.

A pesar de todo lo escrito, no solo no aparece la racionalidad en los funcionarios, sino que tampoco parece verse en la oposición. Los que hablan del tema solo piden parar la inflación, pero ninguno se hace cargo de explicar las formas, o porque no saben o porque tienen miedo de pagar costos que les corresponde pagar a otros.

Problemas sin resolver

La discusión del momento es qué hacer para que no suba más el dólar paralelo y permita achicar la brecha con el oficial. Algunos postulan liberar directamente el mercado y otros proponen fórmulas intermedias. Desde otros sectores piden eliminar el cepo.

El gobierno ataca el problema de los precios con un programa de precios acordados al que denomina "precios cuidados" (no se sabe qué quiere decir) pero que incluye solo a 300 precios, mientras que en el plano cambiario se intenta intervenir en el mercado para frenar al paralelo y sacar algo de circulante. También se devalúa el dólar oficial a una tasa elevada para que los exportadores recuperen algo de competitividad.

Para cuidar las cuentas públicas se comenzó aumentando el precio del boleto de los colectivos como una forma de no aumentar más los subsidios, aunque nada se ha hecho en materia de electricidad y gas.

Para cuidar las reservas, el gobierno aumentó al 35% la percepción de ganancias para los gastos en el exterior con tarjetas y subió de manera muy fuerte el impuesto interno para autos, motos y embarcaciones consideradas de lujo. En realidad, en estos días de enero el gobierno está lidiando con los 42.000 millones de pesos que le debió aportar el Banco Central en el mes de diciembre pasado para pagar gastos, vía emisión monetaria.

Para eso, además de vender dólares en el mercado paralelo para sacar circulante, está convalidando una suba de la tasa de interés. Los bancos estaban viendo con preocupación la pérdida de depósitos que se destinaban al consumo o a compras para no perder poder adquisitivo o, directamente, iban al mercado paralelo.

Hoy los bancos están pagando a sus ahorristas tasas del 22%, pero tenderán a subir. Es que el mismo gobierno les ha planteado a los bancos el canje de un bono que vence a fin de mes y que obligaría a emitir 17.500 millones de pesos, que agregarían más combustible al mercado del dólar "blue". Para esto, les ofreció a los bancos una tasa del 25%, que, seguramente, será el próximo piso del costo del dinero.

El carro delante del caballo

Como hemos visto, el gobierno está intentando trabajar sobre las consecuencias y no sobre las causas del problema. Y la causa principal está en el gasto público, uno de cuyos motores está representado por los subsidios.

El gobierno puso los subsidios como una forma de aumentar el poder adquisitivo de los salarios y permitir una mayor capacidad de compra que dinamizara el mercado interno. El problema es que la inflación que se generó, al no actualizarse, aunque sea parcialmente, las tarifas, ha derivado en una inflación muy alta que ataca el poder adquisitivo del salario y genera un problema si se quiere actualizar las tarifas.

El gobierno no ataca el problema principal y pretende, con parches, intentar contener las consecuencias, pero los parches cada vez sirven menos tiempo y debe recurrir a nuevos parches en lugar de tomar el toro por las astas.

En medio de este escenario van a  comenzar las paritarias y los gremios ya anticipan pedidos que contemplan, como mínimo, un 30% de aumento, cuando el gobierno, en privado, intenta convencerlos de que arreglen por un 20%. Otra vez todos los actores corren detrás de los hechos.

Dado que este escenario es muy parecido al que se vivió en 1975 y derivó en el "rodrigazo" (la cantidad de moneda respecto del PBI ya es mayor que en aquella oportunidad), sería bueno que los actores se sentaran en una mesa y acordaran políticas.

El gobierno no puede poner freno a las demandas gremiales si no garantiza medidas concretas, serias y solventes para bajar las expectativas inflacionarias, pero todos deben saber que sin ese compromiso, cualquier aumento que los gremios consigan será devorado por la inflación en muy poco tiempo. Es un desafío a la inteligencia y a la capacidad de liderazgo para no quejarse después de las consecuencias.

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