29 de marzo de 2014 - 21:42

Primeros indicios de presencia de olas en los mares de Titán

Reflejos en los océanos de la luna más grande de Saturno sugieren ondas extraterrestres largamente buscadas.

Luego de años de búsqueda, científicos planetarios piensan que finalmente pudieran haber divisado olas ondulantes en los mares de Titán, la luna más grande de Saturno. De confirmarse, sería el primer descubrimiento de olas oceánicas fuera de la Tierra.

La nave espacial Cassini de la NASA detectó en 2012 y 2013 varios destellos inusuales de luz solar en la superficie del Punga Mare, uno de los mares de hidrocarburo de Titán. Esos reflejos podrían provenir de pequeñas ondas, de no más de 2 centímetros de altura, que están perturbando el océano por lo demás plano, dijo Jason Barnes, un científico planetario de la Universidad de Idaho.

Barnes presentó el hallazgo recientemente en la Conferencia de Ciencia Lunar y Planetaria, donde una segunda presentación dejó entrever la presencia de olas en otro de los mares de Titán.

Los investigadores esperan que aparezcan más olas en los próximos años, porque se anticipa que los vientos aumentarán a medida que el hemisferio norte de Titán, donde se encuentran la mayoría de los mares, emerja del invierno y se acerque a la primavera.

"Titán podría estar comenzando a moverse", dice Ralph Lorenz, un científico planetario del Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins, en Laurel, Maryland. "La oceanografía ya no es solo una ciencia de la Tierra", considera.

En sus numerosos vuelos sobre Titán, Cassini descubrió pequeños lagos y grandes mares de metano, etano y otros compuestos de hidrocarburos. El líquido llueve en la superficie de la luna y luego se evapora, creando un complejo sistema climático que incluye, presumiblemente, patrones de vientos.

Pero la sonda nunca antes había detectado viento ondeando sobre la superficie de los mares de Titán. Parecían tan lisos como cristal. Eso podría deberse a que los hidrocarburos líquidos son más viscosos que el agua y, por tanto, más difíciles de moverse, o porque los vientos en Titán simplemente no son suficientemente fuertes para hacer ondear el líquido. En 2010, Lorenz y otros propusieron que los vientos se fortalecerían a medida que Titán avanzara hacia la primavera, permitiendo que los científicos tuvieran más probabilidad de detectar olas. Saturno y sus lunas tardan aproximadamente 29 años terrestres en dar la vuelta al Sol.

Cuatro píxeles brillantes

Un espectrómetro a bordo del Cassini tomó imágenes del Punga Mare cuando la nave lo sobrevoló varias veces durante 2012 y 2013. Esas imágenes mostraron luz solar destellando en la superficie del océano, como podría verse en la Tierra cuando un avión vuela bajo sobre un lago al atardecer.

Cuatro píxeles en las imágenes son más brillantes de lo que podría esperarse de reflejo de luz solar, reportó Barnes en la conferencia. Barnes concluyó que deben representar algo particularmente desigual en la superficie; una ola o un conjunto de olas.

Los cálculos de la altura de las olas sugirieron que tenían insignificantes centímetros. "Todavía no hagan reservaciones de avión para ir a surfear a Titán", bromeó Barnes en la conferencia.
Saber cómo se forman las olas ayudará a los científicos a entender mejor las condiciones físicas en los lagos y mares de Titán. Una misión propuesta por la NASA, superada por una propuesta para volver a Marte, habría enviado una sonda a flotar en los lagos de Titán.
"Si dejamos caer un módulo de aterrizaje en el lago, ¿caerá fuertemente o salpicará?", preguntó Barnes.

Todavía hay una posibilidad de que Cassini esté viendo reflejos de una superficie sólida mojada, como una marisma, en lugar de olas reales. Futuras observaciones podrían volver a detectar las olas del Punga Mare, pero Barnes precisó que no hay garantía de que Cassini vuelva a pasar por la posición correcta antes del final de su misión: una zambullida planificada en Saturno en 2017.

Un segundo informe presentado en dicha conferencia también apunta a posibles olas. El verano pasado, los científicos de Cassini vieron lo que denominaron una "isla mágica" en otro mar, el Ligeia Mare, que apareció y luego desapareció. Se veía como un reflejo brillante en una imagen pero no estuvo visible 16 días después o en ninguna fotografía tomada desde entonces, dijo Jason Hofgartner, un científico planetario de la Universidad Cornell, en Ithaca, Nueva York.

Luego de descartar posibilidades como una isla expuesta por un cambio en el nivel del mar, el equipo concluyó que la "isla mágica" probablemente sea un conjunto de olas; un grupo de burbujas que surgen por debajo de la superficie, o una masa suspendida, como un iceberg.
Los investigadores del Ligeia Mare tal vez tengan mejor suerte que Barnes y sus colegas. Un sobrevuelo de Cassini programado para agosto debería poder fotografiar esta área particular del Ligeia Mare y buscar olas nuevamente.

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