El olinguito (Bassaricyon neblina) es un miembro de la familia de los mapaches. Parece una cruza entre gato doméstico y oso de peluche, dicen sus descubridores, quienes publicaron su hallazgo en ZooKeys. Los zoólogos vieron por primera vez a la criatura nocturna en estado salvaje en 2006, durante una caminata nocturna en Ecuador.
Para localizar a la criatura de cola peluda de 75 centímetros de longitud se valieron del sonido, escuchando el crujido de las ramas a medida que saltaba de árbol en árbol, a 30 metros del suelo en un bosque nuboso.
“A veces, cuando miras hacia arriba sólo ves nubes”, dice Roland Kays, un zoólogo del Museo de Ciencias Naturales de Carolina del Norte, en Raleigh, y coautor del estudio.
“Creo que en parte por eso se mantuvieron escondidos de la ciencia durante tanto tiempo”, considera.
El equipo investigador fue advertido de la existencia del olinguito en 2004, a partir de la existencia de muestras de museo de décadas de antigüedad almacenadas en armarios de metal en los archivos del Museo Field de Chicago, Illinois.
Kristofer Helgen, encargado del área de mamíferos del Museo Nacional Smithsoniano de Historia Natural, en Washington, estaba en Chicago estudiando mamíferos de los Andes llamados olingos, que conforman varias especies del género Bassaricyon.
Se dio cuenta de que algunos de las decenas de especímenes de olingos del museo tenían cráneos más pequeños y pelaje más colorido que el resto.
Oculto a plena vista
Luego de un examen más detallado de especímenes de otros museos (algunos de más de 100 años), Helgen descubrió que formaban otra especie cercanamente emparentada con orejas más pequeñas que los olingos, y también colas más cortas y dientes diferentes. “Casi todas las características ayudan a diferenciarlos”, dice Helgen.
Así que el equipo fue a Ecuador para rastrear un espécimen vivo y recoger una muestra de ADN. Cuando volvieron, los investigadores compararon el ADN con el de otros animales de la familia de los mapaches. Para su sorpresa, descubrieron que ya había secuencias genéticas del olinguito en la base de datos de ADN: las muestras provenían de un animal de zoológico capturado en 1967 en las montañas de Colombia.
Se pensaba que esa olinguito (de nombre Ringerl) era una olingo, y había sido enviada a varios zoológicos de Estados Unidos en fallidos intentos para cruzarla con olingos machos hasta que murió a mediados de la década de 1970.
A Lawrence Heaney, director de mamíferos en el Museo Field, le sorprende que se haya tardado tanto en identificar al olinguito. Sin embargo, agrega, “indudablemente hay montones y montones de especies nuevas aún por ser descubiertas en las colecciones de los museos”.