El cumplimiento del plazo de vencimiento del blanqueo de capitales mostró un fracaso rotundo. Sólo 370 millones de dólares ingresaron al sistema, de los cuales 90% suscribieron Cedin y solo 10% lo hicieron con Baade.
Tal fue el consenso, que el mismo titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, reconoció el fracaso y que le había aconsejado a la Presidenta que no prorrogara los plazos, como le había sugerido el secretario de Comercio, Guillermo Moreno. Incluso, el inefable Aníbal Fernández no solo reconoció el fracaso, sino que anunciaba que no se prorrogaría.
"No contaban mi astucia", debe haber pensado Moreno que preparaba una sorpresa, que se conocía el miércoles al mediodía. La empresa petrolera Bridas, propiedad de los hermanos Carlos y Alejandro Bulgheroni, asociados con la china Cnooc, anunció que suscribirá Baade por 500 millones de dólares. De esta manera, el polémico secretario de Comercio se anotaba un poroto impensado horas antes.
Esta es la primera operación en la que suscriben bonos del blanqueo con dólares blanqueados. En realidad, al ser blanqueados, deberían haber recibido otro tratamiento, que era ingresar al Banco Central el cual los debía liquidar a dólar oficial. No obstante, a cambio de una relativa inmovilización, los dueños de la petrolera recibirán una tasa nominal del 4% y en tres años cobrarán dólares billetes.
Pero, la otra ventaja, es que los Baade se pueden negociar en la bolsa y hacerse de los dólares más rápido. Según el diario Clarín, Moreno les había pedido a los Bulgheroni que invirtieran 1.000 millones pero con la cifra anunciada consigue, en un día, más ingreso de dólares blanqueados que dólares negros durante tres meses de blanqueo.
Los dueños de Bridas, además, se terminan transformando, hasta ahora, en los principales inversores de Vaca Muerta, ya que los Baade se constituyeron para armar un fondo para financiar las exploraciones en este reservorio de shale-gas y shale-oil.
Realmente, el gobierno debería aprender esta lección y facilitar el ingreso de capitales sin restricciones. Así, se evitaría tener que emitir moneda y le daría liquidez en moneda fuerte al mercado del dólar no oficial.
Por estos días, se espera que Moreno redoble sus presiones sobre cerealeras y aceiteras para que liquiden exportaciones comprando títulos. Lo que no es muy seguro es que el secretario de Comercio entienda la ventaja porque quedaría fuera de su control, algo que no puede permitir.
