Los perros pueden ser diestros, zurdos o ambidiestros, al igual que ocurre con las personas. Aunque esta característica ha despertado el interés de científicos durante años, hasta ahora no existía una herramienta precisa que permitiera medirla de manera confiable. Un nuevo estudio busca cambiar esa situación estandarizando la evaluación en la preferencia de pata en los perros.
La investigación fue publicada en la revista científica Royal Society Open Science y estuvo a cargo de especialistas de la Unidad de Investigación en Fisiología y Comportamiento Animal de la Universidad de Bari Aldo Moro. El trabajo fue desarrollado por Sevim Isparta, Serenella d’Ingeo, Valeria Straziota, Marica Nolè, Angelo Quaranta y Marcello Siniscalchi.
Un rasgo que podría revelar mucho más que una simple preferencia
La lateralidad es un fenómeno biológico asociado al predominio de uno de los hemisferios cerebrales sobre el otro para determinadas funciones. En los perros, esta característica se manifiesta a través de la pata que utilizan con mayor frecuencia para realizar distintas actividades.
Los científicos consideran que esta preferencia va mucho más allá de una curiosidad. Investigaciones previas han relacionado la lateralidad con factores como la respuesta inmunológica, ciertos niveles de agresividad y algunos rasgos cognitivos, entre ellos el optimismo o el pesimismo.
Sin embargo, los métodos utilizados hasta ahora ofrecían resultados contradictorios. En muchos casos, las conclusiones se obtenían a partir de una única prueba y solo permitían clasificar a los animales en tres grupos generales: diestros, zurdos o ambidiestros.
Cinco categorías para entender mejor a los perros
Con el objetivo de obtener resultados más precisos, los investigadores diseñaron una herramienta inspirada en el Inventario de Dominancia Manual de Edimburgo, utilizado desde 1971 para estudiar la lateralidad en seres humanos.
La nueva metodología no solo identifica qué pata prefiere utilizar cada perro, sino que también permite medir la intensidad de esa preferencia. Gracias a ello, los animales pueden clasificarse en cinco categorías diferentes, distinguiendo entre dominancias fuertes y débiles.
Según los autores, este enfoque evita que muchos perros con una preferencia real terminen catalogados erróneamente como ambidiestros.