El educador canino Víctor Mañero denunció en el pódcast 'López and López' la excesiva humanización de los perros en España. Mañero sostiene que el trato actual, que prioriza al animal sobre las necesidades básicas de los niños, perjudica la estabilidad emocional del perro al imponerle rutinas humanas que le generan estrés crónico.
Víctor Mañero cuestiona la transformación de la sociedad española, donde las estadísticas confirman la presencia de más perros que niños. Esta realidad demográfica empuja a muchos dueños a tratar a sus mascotas como sustitutos filiales, descuidando la naturaleza propia del animal en favor de sentimientos puramente humanos.
El experto señala una contradicción financiera en el cuidado doméstico cotidiano. Mientras algunos ciudadanos buscan el ahorro máximo en la comida para sus hijos, no dudan en invertir 70 euros en sacos de pienso de marca. Para Mañero, este comportamiento responde a una trampa de marketing más que a una mejora real en la nutrición del animal.
Dormir 14 horas y evitar saludos efusivos para reducir el estrés animal
La rutina diaria propuesta por Mañero rompe con las costumbres más extendidas en los hogares actuales. El educador prohíbe saludar a los perros al entrar a la vivienda y también despedirse de ellos al salir. Estas interacciones sociales humanas fragmentan el descanso necesario del animal, que requiere entre 12 y 14 horas de sueño diario para mantenerse equilibrado.
El descanso debe ocurrir siempre en espacios físicos diferenciados. Mañero afirma que el perro tiene su propia cama y el humano la suya, rechazando la práctica de dormir juntos. Utiliza un argumento de higiene directa: nadie querría al animal en sus sábanas tras revolcarse en barro o suciedad en el exterior.
Los juguetes con sonido y el error de dar comida en la mesa
El mercado de accesorios recibe críticas directas por parte del especialista canino. Los juguetes con pito o cascabel dañan la sensibilidad auditiva del animal y elevan sus niveles de ansiedad innecesariamente. En su lugar, recomienda el uso de mordedores de plástico moldeable que permitan canalizar la energía mediante la masticación.
La alimentación durante las comidas familiares es otro punto de conflicto en la convivencia. Mañero prohíbe dar comida en la mesa, una práctica que desvirtúa la jerarquía y el orden alimenticio del hogar. Sugiere esconder premios como salchichas o paté dentro de los mordedores para estimular el instinto de búsqueda y trabajo del perro.
El aislamiento controlado aparece como una herramienta de bienestar psicológico. Cuando Mañero sale de su vivienda, deja a su mascota encerrada en una jaula para asegurar que descanse sin vigilar la puerta. Este método previene trastornos de conducta comunes en ambientes donde el animal nunca logra desconectar de la actividad de sus dueños. La Ley de Bienestar Animal ya regula el trato en espacios públicos y naturales protegidos para evitar que las mascotas queden sueltas.