La Ley de Bienestar Animal establece una regla que afecta a una práctica muy común: trasladar mascotas en autos, transportines o contenedores sin asegurar ventilación, temperatura adecuada y condiciones de seguridad. La norma no apunta solo a viajes largos.
También alcanza situaciones cotidianas, como llevar un perro en el auto durante un traslado corto, dejarlo dentro del vehículo estacionado o moverlo en un espacio que no cumple con sus necesidades básicas.
Qué práctica queda prohibida
El punto central aparece en los artículos 59 y 60 de la Ley 7/2023. Allí se prohíbe el traslado de animales de compañía cuando no se cumplen las condiciones generales de transporte.
Eso incluye un requisito concreto: el medio de transporte o contenedor, incluso si se trata de un vehículo particular, debe disponer de climatización y ventilación para mantener a los animales dentro de su rango de confort.
La ley española también exige espacio suficiente, protección frente a condiciones adversas, seguridad durante el viaje, agua, alimento y descansos en intervalos adecuados según la especie y tamaño del animal.
El error más común al viajar con mascotas
Una práctica habitual es subir al perro o gato al auto y pensar solo en que “entre” físicamente. Pero la norma mira algo más amplio: si puede respirar bien, moverse lo necesario, no sufrir calor extremo y viajar sin lesiones.
La Dirección General de Tráfico de España también advierte que los animales no deben viajar sueltos dentro del vehículo porque pueden distraer al conductor y convertirse en un riesgo durante una frenada o accidente.
6e6dba27-6244-459d-b81a-a9076c3c12ae
El problema no es solo legal. Un animal suelto, encerrado o expuesto a temperatura alta puede sufrir estrés, deshidratación, golpe de calor o lesiones. En viajes largos, el riesgo crece si no hay pausas ni hidratación.
Qué pasa si el vehículo queda estacionado
La ley contempla otra situación delicada: cuando los animales deben permanecer en vehículos estacionados. En ese caso, se deben adoptar medidas para que la aireación y temperatura sean adecuadas.
Esto vuelve especialmente riesgoso dejar una mascota en un auto cerrado, incluso durante pocos minutos. El interior de un vehículo puede calentarse rápido y convertirse en un espacio peligroso para perros o gatos.
La recomendación práctica es simple: si el animal no puede permanecer acompañado, ventilado y en condiciones seguras, no debe quedar dentro del auto como solución improvisada.
Otra prohibición que muchos desconocen
La normativa también prohíbe el envío de animales vivos por correo, mensajería o sistemas similares, salvo casos específicos de transporte profesional que garanticen cuidado durante el desplazamiento.
Este punto busca evitar traslados sin supervisión, sin control térmico o con riesgos para la integridad del animal. La mascota no puede ser tratada como un paquete común.
En actividades profesionales, además, se exige documentación y un plan de contingencia ante accidentes o imprevistos que puedan afectar la salud del animal durante el traslado.
Qué debe revisar una persona antes de viajar
Antes de trasladar una mascota conviene revisar tres condiciones básicas: retención segura, ventilación real y temperatura confortable. También hay que evitar que el animal interfiera con la conducción.
Los transportines, arneses de seguridad o rejillas separadoras pueden ayudar, pero deben elegirse según tamaño, especie y duración del viaje. No todos los sistemas sirven para todos los animales.