5 de junio de 2026 - 11:44

Un estudio de psicología demostró: las personas nacidas entre 1950 y 1970 tienen una ventaja psicológica inigualable

La autonomía infantil, el juego libre y la resolución de problemas cotidianos pueden haber fortalecido tolerancia a la frustración y confianza personal.

Crecer con más juego libre, menos supervisión constante y más margen para resolver problemas cotidianos pudo dejar una marca psicológica importante. Según investigaciones sobre desarrollo infantil, esas experiencias ayudan a fortalecer la autonomía, la tolerancia a la frustración y la sensación de poder actuar frente a lo que pasa.

La afirmación necesita un matiz importante: no existe una superioridad generacional automática. Lo que sí aparece en estudios recientes es una relación entre la pérdida de independencia infantil y el aumento de malestar psicológico en generaciones más jóvenes.

La habilidad que se entrenaba sin darse cuenta

Un artículo publicado en The Journal of Pediatrics, firmado por Peter Gray, David Lancy y David Bjorklund, plantea que la reducción de actividades independientes en niños y adolescentes pudo contribuir al deterioro del bienestar mental.

Ese trabajo sostiene que jugar, moverse y tomar pequeñas decisiones sin supervisión constante ayuda a construir una sensación clave: creer que uno puede influir sobre lo que le pasa.

Un estudio de psicología concluyó las personas nacidas entre 1950 y 1970 tienen una ventaja psicológica fundamental

En psicología, esa idea se vincula con el locus de control interno. No significa controlar todo, sino sentir que existe capacidad para actuar, probar, equivocarse y corregir.

Por qué resolver solo también construye confianza

Quienes crecieron entre los años 50, 60 y 70 solían tener más tiempo sin adultos organizando cada minuto. Eso podía incluir juegos en la calle, traslados solos, discusiones entre chicos y soluciones improvisadas.

Ese contexto no siempre fue ideal ni necesariamente más sano. También hubo carencias, silencios emocionales y modelos de crianza duros. Pero, en muchos casos, exigía una habilidad concreta: resolver sin asistencia inmediata.

La ventaja psicológica no está en “haberla pasado mal”, sino en haber desarrollado recursos para enfrentar incomodidad, espera, errores y conflictos cotidianos.

Qué dicen los estudios de cohortes británicas

Investigaciones sobre cohortes nacidas en 1946, 1958 y 1970 muestran que el malestar psicológico cambia a lo largo de la vida y no se distribuye igual entre generaciones.

Estos estudios no prueban que todos los nacidos en esas décadas sean más fuertes, pero sí ayudan a mirar la salud mental como un fenómeno ligado al contexto histórico, social y familiar.

LAS MAS LEIDAS