13 de abril de 2026 - 10:14

Si tenés una raqueta de tenis vieja o rota, tenés un tesoro: el paso a paso para convertirla en 2 objetos útiles

Reciclaje. Su marco, el mango y hasta el cordaje todavía pueden servir dentro de casa. Con una buena limpieza, puede pasar del placard a un rincón donde decore.

Las raquetas de tenis viejas suelen quedar arrumbadas porque ya no sirven para jugar, pero sí conservan algo valioso: estructura, tamaño y personalidad visual. Y ahí aparece lo interesante. En vez de convertirlas en un adorno raro, se pueden llevar a dos usos que resuelven problemas: uno en la pared y otro sobre una mesa, una consola o un escritorio.

No conviene apurarse. Antes de elegir el proyecto, hay que mirar una cosa clave: qué parte de la raqueta todavía está firme. Porque una que ya no soporta tensión para jugar puede seguir funcionando perfecto para sostener llaves, notas, anteojos o pequeños objetos de todos los días.

Qué revisar antes de empezar para que el reciclaje valga la pena

El primer paso no es cortar ni pintar. Es mirar bien la pieza. Si el aro está torcido, pero no quebrado, todavía puede usarse. Si el cordaje está flojo, no es un problema para un proyecto de interior. Y si el mango está firme, ya tenés media estructura resuelta.

También conviene revisar el acabado. Muchas raquetas viejas tienen pintura gastada, cinta reseca en el grip o restos de tierra en los bordes. Eso no las arruina: solo marca que necesitan una limpieza seria antes de verse bien en la casa.

Un error común es dejarlas “tal cual” y colgarlas. Ahí el resultado suele parecer chatarra colgada, no reciclaje. La diferencia real aparece cuando se corrigen tres cosas: suciedad, bordes y terminación.

Materiales básicos para cualquiera de las dos ideas: raqueta vieja, paño, jabón suave, cepillo chico, lija fina, pintura opcional, cinta de papel, pegamento fuerte o tornillos cortos.

Idea 1: un organizador de pared para llaves, anteojos y notas

Esta es, probablemente, la mejor reutilización si la raqueta todavía mantiene el cordaje. Porque esa red ya resuelve casi todo: sostiene papeles, fotos, aros livianos y hasta anteojos de sol. Solo hay que darle una función más clara.

Para que quede realmente útil, conviene sumarle dos o tres ganchos chicos en la parte baja del aro o sobre una tablita de madera detrás del mango. Ahí ya aparece la primera mejora concreta: lo que antes quedaba desparramado en la entrada ahora tiene lugar fijo.

Si tenés una raqueta de tenis vieja o rota, tenés un tesoro el paso a paso para convertirla en 2 objetos útiles (2)

Materiales necesarios para este proyecto: la raqueta, dos o tres ganchos, tornillos o adhesivo fuerte, una argolla para colgar y, si querés, pintura mate.

Paso a paso

  • Lavá bien toda la raqueta y sacá polvo del cordaje con un cepillo chico.
  • Lijá apenas zonas ásperas o pintura saltada, sobre todo en el marco y el mango.
  • Definí si la querés conservar vintage o unificarla con pintura negra, blanca o beige.
  • Colocá los ganchos en la parte inferior o en una base de madera angosta.
  • Sumá una argolla trasera para colgarla con seguridad en la pared.
  • Usá el cordaje para sujetar notas, fotos, anteojos o accesorios livianos.
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Lo bueno de esta opción es que da varias recompensas juntas: ordena, decora y aprovecha la forma original de la raqueta sin forzarla demasiado. En una entrada, un escritorio o un cuarto juvenil queda especialmente bien.

Idea 2: un vaciabolsillos con onda para la mesa de entrada o el escritorio

Si no te convence colgarla, hay otra salida mucho más sobria y muy útil: convertir la raqueta en una bandeja vaciabolsillos. Acá la clave es apoyar el aro sobre una base firme para que funcione como contenedor de objetos cotidianos.

La idea no es dejarla acostada sin más. Lo que hace que el proyecto se vea bien es agregarle un fondo prolijo, de madera fina, acrílico o mimbre apretado, para que pueda sostener llaves, billetera, reloj, auriculares o monedas sin verse improvisado.

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Materiales necesarios para este proyecto: la raqueta, una placa fina de madera o acrílico, fieltro adhesivo, pegamento fuerte, lija y pintura opcional.

Paso a paso

  • Apoyá la raqueta sobre la superficie y medí el interior del aro.
  • Cortá una base del mismo tamaño, apenas más chica para que entre prolija.
  • Pegá esa base por debajo del aro para formar una bandeja firme.
  • Lijá y pintá, si hace falta, para unificar el conjunto y bajar el ruido visual.
  • Pegá fieltro debajo del marco para que no raye el mueble donde la apoyes.
  • Ubicala en un lugar fijo y usala para todo lo que suele quedar suelto al llegar.
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Acá hay una ventaja clara: la raqueta de tenis deja de ser solo “un recuerdo deportivo” y pasa a resolver un problema diario. En vez de llaves y papeles desordenados, tenés una pieza con forma original, función concreta y presencia decorativa.

Dos reciclajes que sí justifican guardar una raqueta vieja

No todas las manualidades valen la pena, pero estas dos tienen algo a favor: se usan de verdad. Una te ordena la pared. La otra te vacía bolsillos y despeja superficies. Y en las dos, la raqueta sigue siendo reconocible, pero con una función mucho más inteligente.

Si el marco todavía está entero, no la tires. Ahí puede haber menos nostalgia de la que parece y bastante más utilidad de la que imaginabas.

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