En muchas casas argentinas hay un mate que perdió su brillo, se rayó, ya no combina con el resto del set matero o simplemente fue reemplazado por uno nuevo, y que suele terminar en el fondo de un cajón, sin destino claro. Sin embargo, lejos de ser un objeto para descartar, puede transformarse en un verdadero tesoro.
Reutilizar objetos cotidianos es una tendencia en alza, no solo por una cuestión ambiental, sino también estética y práctica. En este caso, el mate reciclado se convierte en un porta brochas ideal para pintura, manualidades, dibujo o incluso maquillaje.
Su forma cilíndrica, resistente y estable lo vuelve perfecto paraorganizar herramientas sin gastar dinero y sumando un toque de diseño al espacio de trabajo. Y el resultado es funcional, decorativo y completamente personalizable.
mates
Los mates de plástico rígido o acero inoxidable tienen varias ventajas. Son livianos, fáciles de limpiar, no absorben humedad y suelen venir en colores vibrantes o acabados modernos.
Su tamaño es justo para contener brochas, pinceles, fibras, lápices o herramientas de manualidades sin ocupar demasiado espacio. Incluso los mates con pequeños golpes o rayones siguen siendo perfectamente utilizables para este nuevo fin.
Materiales necesarios
Un mate viejo de plástico o acero inoxidable
Agua caliente y detergente
Esponja o cepillo suave
Alcohol o vinagre blanco
Trapo limpio
Goma eva, fieltro o tela gruesa (opcional)
Tijera
Pegamento universal o silicona fría
Pintura acrílica, esmalte o marcador indeleble (opcional)
Barniz acrílico (opcional)
Piedritas, arroz, arena o bolitas de vidrio (opcional, para dar peso)
Paso a paso: cómo transformarlo en porta brochas
Antes de reciclarlo, es fundamental limpiar bien el mate. Lavalo con agua caliente y detergente para eliminar restos de yerba, polvo o grasa. Si tiene olor, dejalo unos minutos en agua caliente con un chorrito de vinagre o bicarbonato. Enjuagá y secá bien.
Pasá un trapo con alcohol por el interior y el exterior. Esto asegura una superficie limpia, especialmente si va a usarse para guardar herramientas de trabajo o brochas que tocan la piel.
Revisá si tiene bordes filosos, rajaduras o imperfecciones. Si es necesario, lijá suavemente alguna zona. No hace falta que esté perfecto: las marcas también suman carácter.
Si querés darle un nuevo look, podés pintarlo con acrílico o esmalte. Los colores neutros quedan muy bien en espacios creativos, pero también podés apostar por tonos vibrantes o diseños geométricos. Dejá secar bien y, si querés mayor durabilidad, aplicá una capa de barniz.
Para evitar que el mate raye superficies o se mueva, recortá un círculo de goma eva, fieltro o tela gruesa del tamaño de la base. Pegalo por dentro o por fuera de la base.
Si el mate es liviano, podés agregar peso colocando en el fondo piedras, arroz o bolitas de vidrio. Esto ayuda a que no se vuelque cuando cargás muchas brochas o pinceles largos.
Colocá las brochas de pintura, pinceles, marcadores o herramientas de manualidades. Si querés dividir el interior, podés armar separadores simples con cartón reciclado.
portabrochas con mate
Cómo y dónde usarlo
Este porta brochas reciclado funciona perfecto en escritorios, talleres, espacios de arte, mesas de costura o rincones creativos. También puede usarse para brochas de maquillaje, lápices de colores, fibras escolares o pinceles de uñas. Incluso es una gran idea para regalar: reciclado, útil y con historia.
Además, este tipo de objetos tiene potencial para convertirse en un pequeño emprendimiento. Con mates reciclados, intervenidos y personalizados, se pueden crear piezas únicas que combinan diseño, sustentabilidad y identidad local.