Los palos de escoba viejos pueden tener una segunda vida útil gracias al reciclaje, los trucos caseros y las manualidades creativas. Lejos de ser un descarte, son una excelente base para fabricar objetos funcionales, estéticos y sustentables con elementos que ya están en el hogar.
Perchero con palos de escoba: reciclaje práctico para organizar la ropa
Una de las maneras más sencillas de reutilizar un palo de escoba es armando un perchero artesanal. Sirve para ropa, bolsos o camperas y se puede colgar en la entrada, el cuarto o el lavadero.
1 palo de escoba (madera o metálico)
4 o 5 ganchos metálicos (tipo S o percheros atornillables)
Lija fina (en caso de que el palo sea de madera)
Pintura acrílica o barniz (opcional)
Soga o hilo grueso para colgar
Taladro y tornillos (si se fija a la pared)
Si tenés palos de escoba, no los descartes, tenés un tesoro en casa dos formas de aprovecharlo (1)
Paso a paso:
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Lijar el palo si es de madera para retirar astillas y suciedad.
Pintar o barnizar, si se busca un acabado más decorativo.
Marcar los puntos donde se colocarán los ganchos (cada 10 cm aproximadamente).
Atornillar los ganchos o colgar los de tipo S directamente.
Colgar el palo con soga en ambos extremos o fijarlo a la pared con soportes.
Este perchero sustentable se adapta a cualquier espacio y ayuda a mantener el orden sin gastar dinero.
Soporte de joyas hecho con palos: truco de reciclaje simple y estético
Otra opción muy útil es convertir ese mismo palo en un colgador de joyas, ideal para organizar collares, pulseras o aros. Además, ocupa poco lugar y suma un toque decorativo al ambiente.
Materiales necesarios:
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1 palo de escoba (preferentemente de madera)
Ganchitos o clavitos pequeños
Cuerda fina o hilo rústico
Pintura o washi tape para decorar (opcional)
- Pinza
Si tenés palos de escoba, no los descartes, tenés un tesoro en casa dos formas de aprovecharlo (3)
Paso a paso:
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Cortar el palo a unos 30 o 40 cm de largo.
Decorar el palo con pintura, cinta o simplemente dejarlo rústico.
Colocar los ganchos o clavitos separados unos 3 cm entre sí.
Atar los extremos con la cuerda para colgar.
Ubicarlo en la pared con un clavito, sobre un espejo o un estante.
Con esta idea, las joyas dejan de enredarse y se mantienen a la vista, usando un recurso reciclado.