25 de febrero de 2026 - 12:55

Si tenés limón, posees un tesoro en tu cocina: cómo usarlo para evitar que la pasta y el arroz se peguen

Unas pocas gotas de jugo de limón fresco en el agua de cocción evitan que los granos y fideos se adhieran entre sí, aportando además una nota de frescura al plato.

Lograr que la pasta o el arroz queden perfectamente sueltos y con una textura ideal es un desafío cotidiano en cualquier cocina argentina. Aunque la mayoría recurre instintivamente a tirar un chorro de aceite al agua hirviendo, existe un método mucho más económico y efectivo: el limón.

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El poder del ácido cítrico frente al almidón

La razón por la cual este truco funciona mejor que el aceite convencional se encuentra en la química del almidón. Cuando la pasta o el arroz entran en contacto con el agua hirviendo, liberan una capa de almidón superficial que, al hidratarse y calentarse, se vuelve pegajosa. El jugo de limón, al ser un ácido, modifica el nivel de pH del agua de cocción. Esta acidez ayuda a que las moléculas de almidón en la superficie del grano o del fideo se mantengan más firmes y no se conviertan en ese pegamento natural que suele arruinar las preparaciones grandes. Además de este efecto estructural, el limón aporta una nota de frescura que realza el sabor final sin opacarlo.

A diferencia del aceite, que simplemente crea una película resbaladiza que a menudo impide que las salsas se adhieran correctamente después, el limón actúa directamente sobre la textura del alimento. Este método es especialmente útil cuando se cocina para mucha gente o se busca que la comida mantenga su soltura por más tiempo en la fuente.

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Reglas de oro para una cocción sin errores

Para complementar el uso del limón, existen factores fundamentales que no se pueden ignorar durante el proceso. El primero es el volumen del líquido: es vital utilizar suficiente agua para que los fideos o el arroz tengan espacio suficiente para moverse libremente dentro de la olla mientras hierven. Si el espacio es reducido, la concentración de almidón aumenta y el riesgo de que se forme una masa compacta es inminente.

Otro punto crítico ocurre en los primeros minutos de la cocción. Es en este lapso inicial cuando la tendencia a pegarse es más alta, por lo que se recomienda revolver periódicamente para asegurar que cada unidad se cocine de forma independiente. Una vez que el producto alcanza su punto justo, el proceso de colado debe ser inmediato para evitar que el calor residual siga trabajando sobre las fibras.

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Para garantizar un resultado de nivel profesional en cada plato, conviene seguir estos pasos técnicos:

  • Usar agua en abundancia para que los fideos tengan espacio de movimiento.

  • Añadir unas gotas de jugo de limón fresco apenas el agua rompa el hervor.

  • Revolver con frecuencia durante los primeros minutos de la preparación.

  • Colar la preparación inmediatamente después de alcanzar el punto de cocción deseado.

  • Enjuagar con agua fría si se trata de arroz para cortar la cocción de inmediato.

Es importante notar que el cuidado no termina al apagar el fuego. Para el caso específico de la pasta, una vez colada se puede añadir un toque de aceite de oliva de buena calidad para mantener esa soltura tan buscada antes de servirla. En el caso del arroz, el enjuague rápido con agua fría ayuda a eliminar cualquier rastro de almidón líquido que haya quedado tras el hervor.

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Finalmente, muchos cocineros cometen el error de subestimar la importancia de la sal o de no medir correctamente las porciones antes de empezar. Utilizar la cantidad justa de agua y sal, sumado al aporte ácido del limón, transforma un plato básico en una experiencia gastronómica superior, ahorrando dinero y evitando el desper desperdicio de alimentos que se echan a perder por una mala textura.

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