19 de febrero de 2026 - 18:15

Según la psicología, las personas tienen que seguir estos 3 pasos para tener motivación y dejar de postergar

Olvidate de la culpa por los proyectos que no terminás: la psicología explica por qué el optimismo te hace fallar y cómo aplicar una estrategia que realmente funciona.

Muchas veces confiamos en la pasión y el positivismo para avanzar, pero la evidencia demuestra que esa estrategia no es efectiva. La experta en psicología Heidi Grant revela por qué fallamos y propone un método de tres pasos para que logres lo que te prometiste.

El problema central no es la falta de capacidad, sino la inmensa culpa que sentimos al saber que aquello que prometimos hacer ha quedado en la historia. Según Grant, experta en la ciencia de la motivación, la clave para dejar de posponer las cosas es elegir la estrategia adecuada en lugar de esperar a que "lleguen las ganas".

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La mayoría de las personas cree que necesita estar motivada o sentir pasión para empezar un proyecto. Sin embargo, confiar en el positivismo es un error que suele llevar al incumplimiento. Para cambiar esto, primero hay que entender qué es lo que te detiene.

Identificá qué es lo que realmente te bloquea

Para Heidi Grant, no podés avanzar si no localizás el problema de raíz. Según su investigación, existen tres razones principales por las que solemos evitar nuestras tareas: el miedo a arruinarlo, la simple falta de ganas o que la actividad nos resulta aburrida y difícil.

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Si lo que te frena es el miedo a cometer errores, el enfoque convencional de pensar en los beneficios (como tener un cuerpo escultural por ir al gimnasio) no sirve, porque aumenta la ansiedad. En estos casos, la experta propone un "enfoque de prevención": pensar en lo que vas a perder si no cumplís. Colocar el foco en evitar una pérdida genera una urgencia que te hace moverte por "susto", algo que se siente mal pero es sumamente eficaz.

El secreto de los profesionales: no esperes a tener ganas

Otro gran obstáculo es la creencia de que debemos estar de humor para actuar. Grant sugiere aceptar que muchísimas de las tareas diarias las haremos sin ganas. De hecho, los grandes artistas y creadores no esperan la inspiración; se basan en rutinas obligatorias para avanzar. Como señala la experta, "la inspiración es para aficionados", el resto simplemente se presenta a trabajar.

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Cuando la tarea es aburrida o desagradable, solemos confiar en nuestra fuerza de voluntad, pero los estudios demuestran que las personas habitualmente sobreestiman su capacidad de autocontrol. La fuerza de voluntad es limitada y suele fallar en el momento más crítico.

Cómo usar la planificación condicional "si... entonces"

Para vencer la incomodidad de una tarea difícil sin agotarte, la solución es la planificación condicional. Consiste en elaborar un plan simple: "Si sucede X, entonces haré Y". Por ejemplo: "Si son las 14:00, entonces dejaré lo que estoy haciendo y empezaré el informe".

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Al fijar la decisión de antemano y anclarla a una condición horaria o de lugar, eliminás la necesidad de decidir en el momento. De esta manera, no dependés de tu fuerza de voluntad ni de tu estado de ánimo para ponerte manos a la obra. No es un consejo tan "glamoroso" como seguir tus sueños, pero tiene la ventaja de ser realmente efectivo para terminar con la procrastinación.

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