27 de abril de 2026 - 10:23

Según la psicología, las personas con ansiedad suelen compartir tres rasgos de personalidad

La psicóloga Ángela Fernández advierte que ser excesivamente amable o responsable puede impedir el autocuidado y generar una peligrosa rigidez emocional.

La ansiedad no siempre es una reacción externa ante un evento estresante. Muchas veces, está profundamente ligada a rasgos de personalidad que la sociedad valora, como la disciplina o la generosidad. Identificar estas tendencias es el primer paso para evitar que la búsqueda de la perfección se transforme en una carga inmanejable, según la psicología.

La psicóloga Ángela Fernández señala que rasgos como la alta responsabilidad suelen ser los más aplaudidos socialmente. Estas personas se caracterizan por ser sumamente autoexigentes, disciplinadas y rigurosas en cada tarea que emprenden. Sin embargo, el problema real aparece cuando esta búsqueda de la excelencia se vuelve rígida, transformándose en una trampa de perfeccionismo que genera frustración constante.

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La trampa de la responsabilidad y el perfeccionismo rígido

Este comportamiento suele tener sus raíces en la infancia, cuando el entorno premia a los niños que sacan buenas notas de forma autónoma. Al crecer, esa necesidad de cumplir con todo sin margen de error alimenta la ansiedad. Por otro lado, aparece el exceso de amabilidad. Aunque ser altruista es positivo, en perfiles ansiosos esto se traduce en una incapacidad para decir que no y poner límites claros a los demás. El foco se desplaza hacia el bienestar ajeno, descuidando por completo el propio autocuidado.

El tercer pilar es el neuroticismo, que define a personas emocionalmente inestables o con una alta reactividad. Quienes poseen este rasgo viven en un estado de alerta permanente, donde cualquier imprevisto cotidiano, como un ruido fuerte o un cambio de planes de último minuto, actúa como un disparador crítico de estrés. Esta inestabilidad hace que el sistema nervioso reaccione de forma desproporcionada ante situaciones que otros consideran normales.

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Las recomendaciones de la experta

Para convivir mejor con estas tendencias, la experta propone un cambio de perspectiva basado en la flexibilidad y la compasión. No se trata de eliminar la personalidad de uno, sino de aprender a hablarnos con menos dureza para evitar el círculo vicioso de la autoexigencia. La meta es la aceptación: reconocer que estas tendencias existen en nosotros, pero trabajar para que no limiten nuestra vida diaria ni nuestra salud mental. Mantener una mirada flexible es la herramienta principal para desarmar la rigidez que sostiene los cuadros de ansiedad.

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