Hablar con las manos es algo tan cotidiano que muchas veces pasa desapercibido, aunque la psicología lleva años estudiando el poder de los gestos y el lenguaje corporal. Según sostienen los expertos, lo que comunicamos no está solo en lo que decimos, sino también en lo que hacemos mientras hablamos.
No todos los movimientos tienen el mismo significado, pero sí pueden dar pistas sobre la forma en que una persona se comunica, cómo maneja sus emociones y hasta la seguridad que transmite cuando está frente a otros.
De acuerdo con la psicóloga estadounidense Susan Goldin-Meadow, profesora de la Universidad de Chicago y referente en el estudio de la gestualidad, los movimientos de las manos no son simples adornos del discurso.
Por qué hay personas que mueven mucho sus manos al hablar
En varias de sus investigaciones explica que los gestos facilitan la organización de los pensamientos y ayudan a procesar mejor la información.
Dicho de otro modo, hablar con las manos no solo sirve para que los demás comprendan mejor lo que decimos, sino también para que nosotros mismos podamos ordenar lo que pensamos.
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Mover las manos puede indicar entusiasmo, intensidad emocional o una manera de reforzar lo que se quiere transmitir. Por eso se observa con frecuencia en personas extrovertidas o en quienes buscan captar la atención de su interlocutor. Sin embargo, no se trata únicamente de un rasgo de personalidad.
Según un artículo de Psychology Today, los gestos también cumplen la función de liberar tensión en momentos de nerviosismo, como al dar una presentación o participar de una conversación importante.
Otro aspecto clave es el vínculo entre el lenguaje corporal y la percepción de confianza. Investigaciones del psicólogo Albert Mehrabian, conocido por su teoría de la comunicación no verbal, sostienen que los gestos abiertos y visibles, como los que incluyen el movimiento de las manos, suelen generar una imagen de mayor honestidad y credibilidad en quien habla.
Es por esta razón que en ámbitos como la política, la docencia o el liderazgo empresarial, los gestos se convierten en aliados estratégicos para transmitir seguridad.
Cuándo hay que prestar atención al excesivo movimiento de manos en una conversación
No obstante, la psicología advierte que el exceso de movimientos puede interpretarse de distintas maneras. En algunos casos, puede mostrar ansiedad, impaciencia o dificultad para controlar la energía interna.
Por eso, el contexto es fundamental: no significa lo mismo hablar con las manos en una charla relajada con amigos que hacerlo de manera agitada en una reunión laboral.
Los gestos, además, tienen un fuerte componente cultural. En países mediterráneos o latinoamericanos, mover las manos al hablar es algo habitual y hasta esperado. En cambio, en culturas más reservadas, como las del norte de Europa o de Asia oriental, puede considerarse exagerado o incluso inapropiado.
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Hablar mucho de uno mismo es una conducta común, pero cuando se convierte en una constante, puede generar incomodidad y afectar negativamente las interacciones sociales.
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