5 de febrero de 2026 - 11:25

Por qué quienes nacieron entre 1996 y 2010 duermen menos y tienen más problemas de sueño, según expertos

Un fenómeno que afecta al sueño según la generación: los datos muestran que el uso de pantallas y el estrés influyen en las noches más cortas de los nacidos en la Generación Z.

No es un mito: varias investigaciones recientes señalan que quienes pertenecen a la Generación Z —generalmente definidos como las personas nacidas entre 1996 y 2010— duermen menos y enfrentan más dificultades para conciliar el sueño que generaciones anteriores. Estos patrones no son atribuibles a una “falta de ganas de dormir”, sino a una combinación de factores sociales, tecnológicos y psicológicos que modelan la forma en que esta cohorte se relaciona con el descanso.

Según estudios especializados sobre hábitos de sueño, solo un porcentaje reducido de jóvenes y adultos jóvenes duerme las siete horas recomendadas por noche, y muchos reportan dificultades para quedarse dormidos o permanecer dormidos. En particular, los datos muestran que la Generación Z enfrenta mayores problemas para conciliar el sueño y tiende a utilizar más dispositivos digitales por la noche, comparación que no se observa con la misma intensidad en generaciones como los Millennials o los Baby Boomers.

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Investigaciones indican que la Generación Z duerme menos y reporta más problemas de sueño que otras generaciones.

Investigaciones indican que la Generación Z duerme menos y reporta más problemas de sueño que otras generaciones.

La tecnología, enemigo silencioso del descanso

Especialistas en sueño señalan que el uso intensivo de pantallas antes de dormir es uno de los principales factores que afectan la calidad del sueño entre los más jóvenes. La exposición a la luz azul de celulares y otros dispositivos altera los ritmos circadianos, lo que puede retrasar el inicio del sueño y reducir su duración. Esto, sumado al alto consumo de contenidos digitales, genera menores horas de reposo efectivo.

Además, datos de encuestas recientes muestran que muchos jóvenes utilizan estos dispositivos hasta el momento de quedarse dormidos, lo que puede interferir con los procesos naturales de relajación que prepara al cuerpo para dormir.

Estrés y ansiedad: otro factor clave

Los estudios también han encontrado que factores psicosociales como la ansiedad, el estrés financiero y la preocupación por el futuro aumentan las dificultades de sueño en la Generación Z. Estos elementos se combinan con la presión social y académica que enfrenta este grupo, contribuyendo a patrones de sueño fragmentado y menor descanso nocturno.

El resultado, según los especialistas, no es solamente dormir menos horas, sino que la calidad del sueño también se deteriora, lo que repercute en niveles de energía, concentración y bienestar general durante el día.

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Investigaciones indican que la Generación Z duerme menos y reporta más problemas de sueño que otras generaciones.

Investigaciones indican que la Generación Z duerme menos y reporta más problemas de sueño que otras generaciones.

Más que menos horas, menos descanso reparador

El problema no es simplemente “dormir menos”, sino dormir peor. Y aunque los jóvenes podrían decir que tienen “más energía”, esto a menudo es un efecto temporal que puede ocultar un déficit real de descanso profundo y reparador, algo crítico para la salud física y mental.

Comprender cómo y por qué los patrones de sueño varían entre generaciones ayuda a visibilizar un tema de salud pública que influye en el bienestar de millones de personas cada día.

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