16 de septiembre de 2026 - 08:00

Por qué nos equivocamos más cuando no sabemos qué tarea tendremos que hacer después, según un nuevo estudio

Un nuevo estudio de ciencia analizó cómo la incertidumbre sobre una tarea puede generar interferencia y aumentar los errores al mantener varias posibilidades abiertas.

Estar preparado para cualquier cosa parece una ventaja, pero la ciencia acaba de mostrar uno de sus posibles costos. Cuando existe incertidumbre sobre qué tarea debemos realizar, información que debería quedar en segundo plano puede producir interferencia y terminar afectando nuestras decisiones. El hallazgo fue publicado el 10 de septiembre en Nature Neuroscience.

La investigación no estudió directamente reuniones de trabajo ni personas contestando mensajes mientras miran una computadora. Utilizó tareas perceptivas controladas para entender qué ocurre cuando el cerebro no tiene completamente definido qué información será relevante.

Qué encontraron cuando las personas no sabían qué tarea correspondía

Los investigadores diseñaron dos tareas en las que había que distinguir cambios en características visuales. Participaron humanos y dos monos rhesus; además, el equipo utilizó registros neuronales y modelos de redes neuronales artificiales para estudiar el mecanismo detrás de los errores.

En los experimentos humanos participaron 220 personas online. En cada prueba cambiaban dos características visuales, pero solamente una era relevante para responder correctamente. La tarea pertinente podía cambiar sin una señal previa, generando momentos de mayor o menor certeza sobre aquello a lo que había que prestar atención.

El resultado fue claro: humanos y monos tomaban decisiones perceptivas menos precisas cuando existía mayor incertidumbre sobre la tarea.

¿La explicación propuesta? Algo que los investigadores denominan “interferencia de características”.

Cuando había incertidumbre, el cerebro mantenía representaciones más fuertes de características que en ese momento eran irrelevantes. Además, las representaciones neuronales de diferentes características aparecían más entrelazadas. Esa información competidora podía terminar empujando la decisión hacia una respuesta equivocada.

Qué tiene que ver esto con tener varias cosas posibles en la cabeza

El estudio permite pensar en situaciones cotidianas, pero con cautela.

Imaginá que estás esperando una indicación y sabés que pueden pedirte revisar una planilla, responder un correo o modificar una presentación. No saber cuál será la tarea obliga a mantener abiertas distintas posibilidades, en lugar de concentrar todos los recursos en una sola.

Eso no significa que el estudio haya demostrado que una reunión incierta necesariamente nos haga trabajar peor. Los experimentos utilizaron decisiones perceptivas específicas, por lo que trasladar directamente los resultados al trabajo cotidiano sería exagerar sus conclusiones.

Lo interesante está en el mecanismo.

Nuestra flexibilidad permite adaptarnos rápidamente cuando cambia una consigna, pero mantener varias posibilidades disponibles también puede hacer más difícil ignorar información que finalmente no necesitamos.

Así, esta investigación de ciencia propone una explicación para el costo de la incertidumbre: cuando todavía no está claro qué tarea importa, la interferencia entre distintas representaciones puede convertirse en una fuente de errores. Estar preparado para varias cosas, paradójicamente, también puede hacer más difícil concentrarse en la correcta.

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