En el verano de 2024, científicos tiñeron de azul el lago Peter, en la Península Superior de Michigan, Estados Unidos, y después añadieron fertilizante. No buscaban cambiar su aspecto: estaban realizando un experimento a escala real para descubrir cómo respondía el ecosistema al modificar dos factores esenciales para el crecimiento de las algas.
Para conseguirlo utilizaron Aquashade, un colorante que limita la penetración de la luz, mientras otro lago cercano permanecía sin modificaciones para poder comparar los resultados. El plan permitió estudiar un ecosistema completo fuera del laboratorio, hasta que las lluvias comenzaron a modificar las condiciones y el agua experimentó una transformación que se volvió visible a simple vista.
Científicos tiñeron de azul un lago y añadieron fertilizante.
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Por qué los científicos decidieron teñir de azul el lago Peter
- El color era una herramienta experimental. Los investigadores utilizaron Aquashade para disminuir la cantidad de luz solar capaz de penetrar en la columna de agua y observar qué ocurría con el crecimiento de las algas.
- Al mismo tiempo, incorporaron fertilizante para aumentar la disponibilidad de nutrientes, otro de los elementos que favorecen su desarrollo.
- De esta manera generaron dos fuerzas contrapuestas dentro del mismo ambiente: menos luz, pero más nutrientes.
El objetivo era estudiar la resiliencia ecológica del lago, es decir, hasta qué punto podía responder a las alteraciones antes de pasar hacia un estado dominado por algas.
La particularidad estaba en la escala
En lugar de reproducir esas condiciones dentro de recipientes o tanques, los científicos intervinieron el lago completo, manteniéndolo expuesto a los procesos naturales que ocurrían a su alrededor.
Científicos tiñeron de azul un lago y añadieron fertilizante.
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¿Cómo realizaron el experimento a escala de un lago completo?
El trabajo intentó algo más que verter colorante en el agua. Después de tratar Peter con Aquashade, los investigadores añadieron nutrientes y comenzaron a seguir la respuesta del agua y de las algas.
A poca distancia contaban con una herramienta fundamental para interpretar lo que sucediera
El lago Paul, de tamaño similar y separado de Peter por una estrecha franja de tierra, no recibió el mismo tratamiento. Permaneció bajo sus condiciones naturales y funcionó como referencia frente al ecosistema modificado.
Esto permitió comparar un lago sometido deliberadamente a cambios con otro cercano que continuaba evolucionando sin esa intervención.
Pero trabajar sobre un ecosistema abierto también suponía un desafío: los investigadores podían modificar la luz y los nutrientes, pero no controlar el clima, las precipitaciones ni la circulación natural del agua.
Cómo logró la lluvia cambiar el rumbo del experimento
La variable decisiva terminó llegando desde el cielo.
Las lluvias repetidas probablemente ayudaron a diluir y eliminar parte del pigmento azul, según los investigadores. A medida que disminuyó la concentración del colorante, una mayor cantidad de luz volvió a penetrar en el lago.
Los nutrientes añadidos durante el experimento, entretanto, seguían disponibles
Con más luz y suficientes nutrientes, las condiciones volvieron a favorecer el desarrollo de las algas. Entonces ocurrió el cambio más llamativo de toda la experiencia: el lago Peter dejó atrás progresivamente su aspecto azul y terminó verde debido a una floración de algas.
¿Qué descubrieron cuando el lago pasó de azul a verde?
El resultado mostró una de las diferencias fundamentales entre trabajar dentro de un laboratorio y hacerlo sobre un ecosistema completo.
- En condiciones controladas, factores como la lluvia pueden excluirse o regularse. En Peter, en cambio, el clima continuó formando parte del experimento, incluso cuando modificó una de las variables que los investigadores habían introducido deliberadamente.
- La experiencia también dejó en evidencia que reducir la luz no necesariamente basta para impedir una floración de algas cuando existen otros factores favorables.
- En este caso, los nutrientes continuaron disponibles mientras el efecto del colorante disminuía, una combinación que ayudó a explicar el posterior crecimiento de las algas.
Por eso, el cambio inesperado no volvió inútil el ensayo. Aportó información sobre las limitaciones que puede encontrar una intervención cuando se traslada desde condiciones controladas hacia un ambiente natural.
Científicos tiñeron de azul un lago y añadieron fertilizante.
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El lago Peter funcionó así como un laboratorio natural a escala completa. En lugar de arruinar el ensayo, la lluvia terminó aportando otra pieza para comprender cómo la luz, los nutrientes, el clima y los organismos pueden combinarse para cambiar el estado de un lago.