En un esfuerzo drástico por salvar las especies de peces nativas de Alaska, biólogos estatales aplicaron un tratamiento químico vegetal en Stormy Lake para erradicar por completo al lucio del norte. Este depredador exótico amenazaba con destruir la biodiversidad local y colapsar la pesca deportiva en las cuencas del sur del territorio.
El lucio del norte fue introducido ilegalmente a mediados del siglo XX en varios lagos de la región. Al ser un depredador alfa sumamente voraz, diezmó las poblaciones de salmones, truchas y tímalo, alterando gravemente la cadena alimenticia acuática. La única opción viable para frenar su avance en cuencas cerradas era un reinicio total.
¿Cómo se eliminó al lucio invasor de Stormy Lake?
Para lograr la erradicación total, el Departamento de Pesca y Caza de Alaska (ADF&G) recurrió a la rotenona, un compuesto natural extraído de plantas tropicales. Este compuesto químico actúa de manera muy específica: al aplicarse en concentraciones calculadas, bloquea la absorción de oxígeno directamente en las branquias de los peces.
Esto provoca la muerte de los ejemplares sin alterar negativamente a la gran mayoría de los otros organismos del entorno acuático. Además, tiene la ventaja de degradarse rápidamente con la luz solar y el agua templada, reduciendo sus niveles a cero en pocas semanas.
En el caso de Stormy Lake, los biólogos aplicaron rotenona líquida en el otoño de 2012. Una vez que el compuesto se degradó por completo cuatro meses después, a fines de enero de 2013, se inició la fase de reconstrucción ecológica. El 17 de junio de ese año, el organismo estatal sembró exactamente 6.836 alevines de trucha ártica para repoblar el lago libre de invasores.
¿Qué resultados dejó la repoblación con truchas árticas?
La reintroducción de la trucha ártica no solo buscaba devolver una especie valorada por los pescadores, sino restablecer un equilibrio ecológico natural. Ante la lógica preocupación de los residentes por la aplicación de un piscicida, los expertos defendieron la medida.
Según explicaron los biólogos de la agencia, "la alternativa, permitir que los lucios permanezcan, suele ser peor para la biodiversidad nativa". El éxito en Stormy Lake sirvió de modelo para repetir la estrategia en otros espejos de agua como Sand, Anderson y Kings.