31 de agosto de 2026 - 13:50

Marlon Brando compró un atolón en 1966 para salvarlo del turismo y hoy es un santuario con más de 15.614 crías de tortuga verde

Científicos registraron el nacimiento de 15.614 crías de tortuga verde en Tetiaroa, un éxito biológico logrado tras erradicar las plagas de ratas de las islas.

El atolón de Tetiaroa, adquirido por Marlon Brando en 1966 tras el rodaje de una película, consolidó su transformación ecológica definitiva. Científicos confirmaron que más de 15.000 crías de tortuga verde nacieron con éxito en sus playas protegidas, demostrando la eficacia de mantener este rincón polinesio a salvo del turismo masivo.

La estrella de cine descubrió este grupo de doce islotes en 1960 durante el rodaje de Mutiny on the Bounty. Fascinado por el lugar, Brando compró las tierras en 1966 a los herederos del dentista Johnston Walter Williams con el firme deseo de protegerlas del desarrollo comercial. En su autobiografía de 1994, Songs My Mother Taught Me, describió el remoto atolón como "más hermoso de lo que jamás había anticipado".

¿Cómo lograron erradicar las plagas que amenazaban a las tortugas en Tetiaroa?

El asombroso renacimiento de la fauna local se debe a una rigurosa estrategia de restauración ecológica. La Tetiaroa Society erradicó por completo a las ratas del Pacífico introducidas en islotes clave como Reiono y Rimatuu. Sin estos roedores invasores devorando los huevos depositados bajo la arena, la tasa de supervivencia de las crías se multiplicó, permitiendo que las tortugas recuperaran su hábitat natural.

Complementando esta medida, investigadores del Instituto Louis Malardé de Tahití desarrollaron controles de mosquitos libres de pesticidas químicos para no alterar el ecosistema marino. Asimismo, patrullas nocturnas protegen físicamente los nidos de inundaciones imprevistas.

¿Cómo regresan las tortugas verdes a Tetiaroa y quién financia su protección?

Las tortugas verdes marinas demuestran una fidelidad asombrosa al regresar a anidar a la misma playa donde nacieron 25 o 30 años atrás. Para orientarse en el océano, estos reptiles utilizan las corrientes marinas y el campo magnético del planeta como un GPS natural. Durante el último censo científico, los biólogos identificaron 113 hembras que volvieron a desovar en Tetiaroa, registrando un total de 161 nidos custodiados.

Toda esta conservación se autofinancia con un modelo de lujo ecológico en el hotel The Brando. El complejo reduce drásticamente el consumo eléctrico enfriando sus edificios mediante un sistema que extrae agua marina a 930 metros de profundidad. Las ganancias turísticas solventan directamente los equipos científicos que monitorean a la especie antes de que migre miles de kilómetros hacia zonas de riesgo como Fiyi.

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