La tradición de dejar los zapatos en la puerta de la casa, común en varias culturas asiáticas, ganó relevancia en occidente tras la pandemia de COVID-19, aunque luego perdió fuerza. Sin embargo, esta costumbre no es un simple hábito, sino una medida efectiva para prevenir la entrada de gérmenes en alfombras, pisos y habitaciones, según la ciencia.
Investigaciones de la Universidad de Arizona muestran que las suelas y el interior de los zapatos albergan una gran cantidad de bacterias: en promedio 421.000 en la parte externa y 2.887 dentro del calzado.
Entre los microorganismos detectados se encuentran Escherichia coli, responsable de infecciones intestinales y urinarias; Klebsiella pneumoniae, vinculada a neumonías y heridas; y Serratia ficaria, que ocasiona infecciones respiratorias y de heridas.
Zapatillas en la entrada de la casa
Un estudio en Estados Unidos detectó la presencia de la bacteria Clostridium difficile en el 26,4% de las suelas analizadas
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Por otro lado, un análisis realizado por la Universidad de Houston encontró que el 26,4% de los zapatos estudiados contenían Clostridium difficile, una bacteria altamente contagiosa y peligrosa.
Además, se observó que el 74% de las cepas de esta bacteria presentes en el calzado de trabajadores sanitarios coincidían con las halladas en pacientes hospitalizados, lo que indica un posible riesgo de transmisión.
La especialista Jinhee Jo advirtió que las suelas no están limpias y que estas bacterias pueden trasladarse a zonas sensibles del hogar, como baños y cocinas. Por eso, recomienda sacarse los zapatos al entrar para reducir la probabilidad de contagio. Además, se aconseja mantener una correcta higiene de manos y limpiar con productos desinfectantes las superficies del hogar para minimizar riesgos.
Cada cuánto se deben limpiar los zapatos y zapatillas
Algunos microbios sobreviven solo horas o días, pero otros, como esporas bacterianas, quistes y huevos de parásitos, pueden permanecer vivos por meses o años, aumentando el riesgo de contagio si no se toman precauciones.
Los expertos recomiendan lavar a fondo los zapatos al menos cada dos meses, y las zapatillas deportivas, con mayor frecuencia, aproximadamente cada dos semanas. La limpieza debe hacerse a mano, usando agua tibia y detergente suave, y secar el calzado al aire para conservar su estado.
plantillas limpieza
Mantener una rutina continua de limpieza ayuda a mantener las plantillas y las zapatillas libre de bacterias.
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Cómo limpiar el calzado
La profesora Karen Duus explicó que la efectividad de limpiar los zapatos con un felpudo es limitada, ya que las suelas poseen grietas donde se acumulan microorganismos. Para una limpieza adecuada, es necesario lavar y frotar el calzado con más profundidad.
Para calzados de cuero y gamuza, se sugiere utilizar cepillos especiales y evitar frotar con fuerza para no dañar el material. En casos de manchas difíciles, se puede aplicar un paño humedecido con vinagre blanco, frotando en dirección del tejido.