Una persona come pan o pasta y unas horas después nota el abdomen más distendido. Como ambos alimentos contienen trigo, la explicación suele aparecer rápidamente: “debe ser el gluten”. Sin embargo, en personas que no tienen enfermedad celíaca, otro componente del trigo puede ser responsable de parte de esos síntomas: los fructanos.
Esto tampoco significa que cumplir 60 vuelva de repente intolerante al pan. La edad por sí sola no genera una sensibilidad específica al trigo, pero sí aumenta la frecuencia de algunos problemas digestivos que pueden contribuir a la sensación de hinchazón.
El intestino delgado humano no los absorbe completamente. Llegan al colon, donde las bacterias los fermentan y producen gases. En personas con intestino sensible, especialmente aquellas con síndrome de intestino irritable, ese proceso puede generar distensión, dolor, flatulencias o cambios en el tránsito intestinal.
Entre los alimentos con cantidades importantes aparecen justamente panes de trigo, pasta de trigo y productos elaborados con centeno.
Un estudio comparó directamente gluten contra fructanos
Una investigación aleatorizada y doble ciego estudió a 59 personas que creían tener sensibilidad al gluten pero en las que se había descartado enfermedad celíaca.
Los participantes recibieron alternativamente gluten, fructanos o placebo.
El resultado fue llamativo: los síntomas gastrointestinales y la hinchazón fueron significativamente mayores con los fructanos que con el gluten, mientras el gluten no produjo diferencias significativas frente al placebo.
Eso no demuestra que el gluten nunca pueda causar problemas. En la enfermedad celíaca, por ejemplo, debe eliminarse estrictamente porque desencadena una reacción autoinmune.
Después de los 60 también aparece otro factor: el tránsito intestinal
El estreñimiento se vuelve considerablemente más frecuente con la edad.
El Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos estima que alrededor de 33 de cada 100 adultos mayores de 60 años presentan síntomas de estreñimiento, frente a aproximadamente 16 de cada 100 adultos en general.
Menos actividad física, determinados medicamentos, poca hidratación y una dieta insuficiente en fibra pueden contribuir.
Cuando el tránsito se enlentece, gases y contenido intestinal permanecen durante más tiempo en el aparato digestivo, lo que puede aumentar la sensación de abdomen hinchado.
No conviene eliminar el gluten sin saber por qué
Si el problema se repite, la respuesta no debería ser simplemente abandonar pan y pasta para siempre.
Monash University advierte que una dieta estrictamente libre de gluten solo está indicada de por vida cuando existe enfermedad celíaca diagnosticada. Una dieta baja en FODMAP es diferente y también debería realizarse con acompañamiento profesional porque su fase restrictiva no está pensada para mantenerse indefinidamente.
Si la hinchazón aparece de manera nueva después de los 60, es persistente o se acompaña de pérdida de peso, sangrado, anemia, dolor intenso o cambios mantenidos en el ritmo intestinal, conviene consultar antes de atribuirla únicamente a la comida.