Preparar un pan de limón en sartén puede ser mucho más sencillo de lo que parece. Esta versión rápida se hace con apenas dos ingredientes, no requiere amasado prolongado y queda lista en pocos minutos para acompañar el desayuno o la merienda.
El yogur aporta el sabor cítrico y la humedad necesaria para obtener un pan tierno en pocos minutos.
Preparar un pan de limón en sartén puede ser mucho más sencillo de lo que parece. Esta versión rápida se hace con apenas dos ingredientes, no requiere amasado prolongado y queda lista en pocos minutos para acompañar el desayuno o la merienda.
La clave está en utilizar yogur de limón y harina leudante. El primero aporta humedad, dulzor y aroma cítrico, mientras que la harina ya contiene el agente necesario para que la masa gane algo de volumen durante la cocción.
El resultado no es un pan alto ni aireado como un bizcochuelo. Se trata de una pieza individual, tierna y ligeramente dulce, similar a un pan plano esponjoso, que puede comerse sola o acompañarse con frutas, queso crema o una pequeña cantidad de miel.
Para preparar una porción grande o dos pequeñas se necesita:
La cantidad exacta de yogur puede variar según la marca. Algunos productos son más líquidos y otros tienen una consistencia similar al yogur griego, por lo que conviene incorporarlo gradualmente.
Si se utiliza harina común, será necesario agregar polvo de hornear y la receta dejará de tener solamente dos ingredientes. Lo mismo ocurre si se usa yogur natural y se suma ralladura o jugo de limón por separado.
Agregar demasiada harina para corregir una masa pegajosa puede hacer que el pan pierda humedad y quede compacto. Es preferible humedecer ligeramente las manos o dejar reposar la mezcla durante un minuto antes de sumar más harina.
También hay que evitar el fuego alto. El yogur de limón suele contener azúcar, por lo que la superficie puede quemarse con mayor rapidez que la de un pan salado.
La cocción debe realizarse a fuego bajo y con la sartén tapada durante la primera parte. Así, el calor llega al centro antes de que la base tome demasiado color.
La superficie debe verse seca y ligeramente inflada. Al presionar el centro con un dedo o una espátula, el pan tiene que recuperar su forma y no hundirse como una masa líquida.
También se puede introducir un palillo en la parte más gruesa. Puede salir con algo de humedad por el yogur, pero no debería quedar cubierto de masa cruda y pegajosa.
Si el interior todavía está blando, conviene continuar la cocción durante uno o dos minutos más a fuego mínimo.