2 de agosto de 2026 - 15:18

Ni vinagre, ni limón: así se ablanda cualquier carne y se realza su sabor, según los chefs.

El uso de bicarbonato de sodio en cortes económicos permite modificar las fibras sin afectar el sabor, logrando una textura tierna en pocos minutos.

Lograr que un corte de carne económico resulte tierno suele ser el mayor desafío en la cocina hogareña. Aunque la tradición sugiere marinar con elementos ácidos, los cocineros profesionales han volcado su preferencia hacia el bicarbonato de sodio. Este método no solo garantiza suavidad, sino que protege los jugos naturales del alimento.

El secreto de los especialistas reside en una reacción química simple pero potente. El bicarbonato altera temporalmente el pH de la superficie de la carne, lo que evita que las fibras proteicas se tensen y se endurezcan demasiado durante el proceso de cocción. De esta manera, la estructura de la pieza se relaja y el calor no expulsa la humedad interna de forma agresiva.

¿Cómo se usa el bicarbonato para ablandar la carne?

Para aplicar esta técnica correctamente hay que seguir estos pasos:

  1. Calcular una cucharadita de bicarbonato por cada medio kilo de carne.
  2. Distribuir el polvo de forma pareja por toda la superficie para envolver bien la pieza.
  3. Dejarlo actuar por un período estricto de entre 15 y 20 minutos (un tiempo excesivo podría arruinar la textura final).
  4. Enjuagar la carne rápidamente bajo el chorro de agua fría para eliminar cualquier excedente del producto.
  5. Secarla muy bien con papel absorbente antes de condimentar.

Luego se puede condimentar con sal, ajo o hierbas antes de llevarla a la fuente de calor. Este truco es ideal para cortes firmes como paleta, músculo o diversos cortes vacunos de menor costo.

¿Cómo sellar la carne para potenciar su sabor?

Para maximizar el resultado, los expertos recomiendan sellar la carne en una sartén o parrilla previamente calentada. Esto crea una costra externa que retiene la humedad y potencia los sabores naturales de la proteína. Al combinar el ajuste del pH con un golpe de calor adecuado, se consigue que incluso las piezas de menor valor comercial presenten una jugosidad superior, similar a la de un restaurante.

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