Durante mucho años, el piso flotante (suelo que se instala sin adhesivos, encajando las tablas entre sí sobre una base niveladora) fue una de las opciones más elegidas para renovar las casas y departamentos. Sin embargo, en el último tiempo empezaron a ser reemplazados por una nueva tendencia que es furor en Europa: los suelos laminados en espiga.
Los especialistas en diseño aseguran que el piso flotante tiene varias desventajas. El ruido hueco al caminar, la sensibilidad a la humedad y la suciedad que se acumula en las juntas son algunas de ellas.
Piso flotante
Este es el suelo elegante y económico que es furor en Europa.
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En cambio, las láminas en espigas son un tipo de piso laminado que se instala fácilmente yrápido. Además, da la sensación de una decoración e interior más sofisticado, ya que imita a la madera con texturas y acabados hiperrealistas.
Por qué los pisos laminados en espigas son tendencia
La clave está en el diseño. El patrón en espiga genera movimiento y dinamismo, haciendo que los espacios se vean más amplios y luminosos. Además, la luz natural resalta la calidez de las láminas, creando un ambiente acogedor y moderno.
Láminas en espigas
Este es el suelo elegante y económico que es furor en Europa.
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Por otro lado, las láminas en espiga son más resistentes que el piso flotante. Aguantan arañazos, golpes y las marcas que pueden dejar los chicos o las mascotas. También soportan mejor los cambios de temperatura y humedad, evitando deformaciones y grietas.
Otra ventaja clave es la versatilidad. El patrón geométrico de la espiga permite combinar con muebles y accesorios de todo tipo, desde tonos neutros hasta colores vibrantes. Así, cada ambiente puede tener su propio estilo sin perder elegancia.
Otro punto clave es el mantenimiento: la limpieza resulta sencilla y no requiere productos especiales, lo que prolonga su vida útil y mantiene su aspecto original durante años.