11 de enero de 2026 - 10:32

Si tenés un limonero, posees un tesoro: cómo podar el árbol en enero para que dé frutos el resto del año

Descubrí cómo y cuándo podar tu árbol limonero para asegurar una cosecha abundante. Evitá errores y seguí estos consejos

El limonero (Citrus limon) es uno de los frutales más apreciados en los hogares por su frondosa copa, flores fragantes y el valor de sus frutos cítricos. Sin embargo, para mantener el vigor y la productividad de este árbol, es fundamental realizar podas estratégicas y brindar nutrientes específicos que garanticen su supervivencia a largo plazo.

El momento ideal: cuándo y cómo meter tijera sin dañar al árbol

Muchos aficionados cometen el error de podar en cualquier época, pero la ciencia detrás del limonero indica que el momento ideal es a finales del invierno o principios de la primavera. En este período, el árbol sale de su letargo invernal y se prepara para el crecimiento activo, lo que favorece una cicatrización rápida y reduce el riesgo de enfermedades. También se recomienda una poda ligera después de la cosecha para equilibrar el árbol tras el esfuerzo de fructificación.

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Un error crítico que debés evitar es podar un ejemplar de menos de tres años. Durante sus primeros años, el árbol necesita fortalecer su estructura y acumular energía; cortarlo antes de tiempo podría mermar su desarrollo definitivo. Además, es vital no realizar cortes en épocas de heladas o lluvias intensas, ya que la humedad favorece la aparición de hongos y las bajas temperaturas pueden quemar los brotes nuevos.

Para un trabajo efectivo, siempre utilizá herramientas afiladas y desinfectadas con alcohol o lavandina. El objetivo es permitir que la luz penetre en el centro de la copa y que el aire circule, lo cual previene plagas como el pulgón o la cochinilla.

Claves para un árbol fuerte: "chupones", fertilización y limpieza

Uno de los mayores enemigos de la productividad son los "chupones". Se trata de ramas muy verticales y vigorosas que crecen rápidamente pero no producen frutos, robando valiosos nutrientes al resto del árbol. Identificarlos y eliminarlos desde la base es esencial para concentrar la energía en las ramas de producción. Recordá la regla de oro: nunca cortes más del 30% de la copa en una sola sesión, ya que una poda excesiva debilitará al limonero en lugar de fortalecerlo.

Además de la poda, el limonero "habla" a través de sus hojas. Si notás que se ponen amarillas, es probable que sufra de clorosis férrica, una deficiencia de hierro común en suelos muy húmedos o calcáreos. En estos casos, la aplicación de quelatos de hierro puede devolverle el verdor y la vitalidad.

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Para que los limones sean grandes y tengan la cáscara delgada, el árbol requiere aportes regulares de nitrógeno durante su crecimiento y potasio durante el engorde del fruto. Un consejo práctico para los que tienen árboles jóvenes: retirar las primeras flores y frutos ayuda a que las próximas producciones sean mucho más abundantes y de mejor calidad, ya que la planta prioriza su crecimiento estructural inicial.

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