Cocinar arroz blanco parece una de las tareas más sencillas de la cocina: agua, arroz, sal y unos minutos al fuego. Sin embargo, existe otra preparación que cambia su sabor sin sumar pasos complejos. El secreto de los chefs está en reemplazar parte fundamental de la receta tradicional y aprovechar los granos para absorber aromas durante la cocción.
La técnica consiste en sustituir el agua por caldo y sumar ajo y laurel. Durante la cocción, el arroz incorpora parte de los compuestos presentes en ese líquido. Así, una preparación que suele utilizarse como acompañamiento adquiere más sabor y combina con pollo, pescado, carnes o verduras. La elección del caldo, sin embargo, cambia el resultado.
Cinco minutos con la cacerola tapada permiten estabilizar la humedad antes de separar los granos.
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Por qué cocinar el arroz blanco con caldo, ajo y laurel cambia su sabor
El arroz absorbe líquido durante la cocción. Por eso, utilizar un caldo de verduras, pollo, pescado o carne permite incorporar sabores desde el interior del grano, en lugar de añadirlos únicamente después de servirlo.
El Bundeszentrum für Ernährung, Centro Federal de Nutrición de Alemania, explica en sus contenidos sobre preparación de alimentos que el método de cocción y el líquido utilizado influyen en las características finales de los alimentos. En el caso del arroz, esta propiedad permite aprovechar caldos y condimentos para darle sabor durante la propia cocción.
El ajo cumple otra función
Al calentarlo unos instantes con aceite de oliva antes de incorporar el arroz, aporta sabor al fondo de la preparación. No hace falta dorarlo demasiado. Si se quema, puede aportar un gusto amargo que terminará presente en todo el plato.
El laurel se incorpora junto con el líquido
Una o dos hojas alcanzan para una preparación destinada a cuatro personas. Conviene retirarlas antes de servir.
Ingredientes para preparar arroz blanco con caldo, ajo y laurel
- 250 gramos de arroz blanco.
- 500 ml de caldo de verduras, pollo, pescado o carne.
- 2 o 3 dientes de ajo.
- 1 o 2 hojas de laurel.
- 1 cucharada de aceite de oliva.
- Sal, solo si el caldo lo necesita.
Cómo cocinar arroz blanco con caldo paso a paso
- Primero, colocá el arroz bajo agua fría y enjuagalo varias veces. El agua comenzará con un aspecto blanquecino debido al almidón superficial. Continuá hasta que salga más clara y luego escurrí bien los granos.
- Poné una cacerola al fuego y agregá una cucharada de aceite de oliva. Incorporá los dientes de ajo machacados o cortados y cociná a fuego bajo durante unos instantes. El objetivo es que liberen sabor sin quemarse.
- Añadí los 250 gramos de arroz escurrido. Mezclá durante aproximadamente un minuto para que los granos entren en contacto con el aceite y el ajo.
- Después incorporá los 500 ml de caldo caliente y una o dos hojas de laurel. La proporción es de dos partes de líquido por una de arroz, aunque puede variar según el tipo de grano y las instrucciones indicadas en su envase.
- Cuando el líquido alcance el hervor, bajá el fuego y tapa la cacerola. A partir de ese momento evitá remover continuamente el arroz. Dejalo cocinar hasta que haya absorbido el líquido y comprueba su textura.
- Una vez listo, apagá el fuego y mantenelo tapado durante unos cinco minutos. Este reposo ayuda a terminar la preparación con el calor acumulado. Antes de servir, retirá el laurel y separá suavemente los granos con un tenedor.
Con pocos ingredientes, el arroz deja de depender únicamente del agua y recibe sabor desde el comienzo de la preparación. El caldo, el ajo y el laurel permiten adaptar una misma base al alimento que irá en el plato, sin utilizar sal ni otros condimentos adicionales.