15 de julio de 2026 - 16:30

Leticia Martín, psicóloga: "Lamine Yamal es un claro ejemplo de que cuando abrazamos nuestras raíces con orgullo, reforzamos nuestra identidad"

Una especialista analizó por qué conservar ese vínculo puede ayudarlo a atravesar la fama sin borrar su historia.

La clasificación de España a la final del Mundial 2026 volvió a colocar a Lamine Yamal en el centro de la escena internacional. Con apenas 19 años, el delantero participó en la jugada que derivó en el penal del primer gol durante el triunfo por 2-0 frente a Francia.

Sin embargo, su influencia trasciende lo que ocurre con la pelota. Mientras su figura crece en el fútbol mundial, Yamal insiste en recordar a Rocafonda, el barrio de Mataró donde pasó parte de su infancia.

El vínculo aparece especialmente en la celebración que realiza después de algunos goles. El jugador forma con sus dedos el número 304, correspondiente a los últimos tres dígitos del código postal 08304 de Rocafonda.

Por qué Lamine Yamal celebra sus goles con el 304

El gesto no representa un resultado, una fecha especial ni la cantidad de goles marcados. Es una manera de trasladar el nombre y la identidad de su barrio a los principales estadios del mundo.

Rocafonda es una zona obrera de Mataró, en Cataluña, con una importante presencia de familias migrantes. Durante años apareció asociada principalmente con problemas económicos y sociales, pero la irrupción de Yamal permitió que muchos vecinos la mostraran desde otro lugar.

El número se convirtió así en un símbolo de pertenencia y orgullo comunitario. Cada vez que el delantero forma el 304 con sus manos, recuerda públicamente el lugar en el que creció y donde comenzó a jugar al fútbol.

La psicóloga explicó por qué no es una simple celebración

La psicóloga Leticia Martín Enjuto analizó la decisión del futbolista de mantener sus orígenes en el centro de su historia pública: “No se trata de una celebración improvisada ni de una estrategia de imagen. Es una declaración de identidad”.

Según la especialista, alcanzar el éxito suele generar una presión para distanciarse del pasado, especialmente cuando una persona proviene de un entorno humilde o alejado de los espacios más privilegiados.

Lamine Yamal tras la clasificación de España a la final del Mundial

Lamine Yamal tras la clasificación de España a la final del Mundial

Yamal adopta el recorrido contrario. En lugar de esconder su procedencia, transforma a Rocafonda en una parte reconocible de su identidad como deportista: “En una época en la que el éxito suele ir acompañado de cierto distanciamiento del pasado, él hace justo lo contrario”.

Martín Enjuto considera que el delantero coloca sus orígenes en el centro de su relato personal. No presenta el barrio como una etapa que necesita dejar atrás, sino como uno de los elementos que ayudaron a construir quién es hoy.

El barrio como un espacio emocional

Para la psicóloga, el lugar donde una persona crece no es solamente una ubicación geográfica. También concentra relaciones, recuerdos, aprendizajes y maneras de afrontar las dificultades: “El barrio donde crecemos no es solo un espacio físico. Es un espacio emocional”.

Ese entorno contribuye a construir la forma de relacionarse con los demás, la percepción del esfuerzo y el sentido de pertenencia. La familia tiene una influencia central, pero no es el único elemento que interviene en la formación de la identidad.

Martín Enjuto explicó que las experiencias compartidas, la cultura y los vínculos comunitarios también se convierten en parte de la historia personal: “Allí aprendemos sobre relaciones, esfuerzo, solidaridad, oportunidades y también dificultades”.

La reflexión de la profesional debe entenderse como una interpretación de los gestos públicos del jugador, no como un diagnóstico clínico. Una celebración o una entrevista no permiten determinar por sí solas el estado emocional de una persona.

Los sacrificios familiares que Yamal no olvida

Lamine Yamal es hijo de Mounir Nasraoui, de origen marroquí, y Sheila Ebana, nacida en Guinea Ecuatorial. Sus padres se separaron cuando él era pequeño, pero ambos continuaron acompañándolo durante su crecimiento.

El futbolista habló en diferentes oportunidades sobre el trabajo que realizaba su madre y sobre los breves momentos que podían compartir durante algunos días: “Mi madre corría a casa después del trabajo para pasar diez minutos conmigo antes de que me durmiera”.

La frase permite entender por qué Yamal suele hablar de la presión desde una perspectiva distinta de la habitual en el deporte profesional.

Para él, la exigencia de un partido no se compara con la responsabilidad cotidiana de sostener económicamente a una familia: “Siento que mis padres experimentaron de verdad la presión de mantener a una familia. Esa sí que es una presión real”.

Sus palabras conectan el presente, marcado por la fama y los grandes estadios, con una infancia atravesada por viajes, horarios de trabajo extensos y recursos limitados.

Mantener las raíces frente a la fama

La fama temprana puede cambiar rápidamente los vínculos, las rutinas, los ingresos y la forma en que otras personas se relacionan con un deportista.

Según Martín Enjuto, mantener referencias internas estables puede ayudar a conservar cierta continuidad cuando la vida cambia de manera radical: “Las raíces son un punto de referencia interno que nos ayuda a mantener la coherencia”.

La familia, los amigos, la cultura y los lugares significativos pueden funcionar como recordatorios de que la identidad no comenzó con el éxito deportivo.

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